La Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi, trasladada a un hospital de Teherán para recibir atención médica

Narges Mohammadi, Nobel de la Paz iraní, es trasladada a un hospital de Teherán tras diez días ingresada en Zanyan y una suspensión temporal de su condena.

2 minutos

La Premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi en una imagen de archivo -/Narges Foundation Archive/dpa

Publicado

Última actualización

2 minutos

La defensora de los Derechos Humanos y Premio Nobel de la Paz iraní, Narges Mohammadi, ha sido ingresada en un centro médico de Teherán, capital de Irán, para someterse a tratamiento debido a sus “múltiples enfermedades”. El traslado se produce después de pasar diez días hospitalizada en la ciudad de Zanyan, en el noroeste del país, mientras sus familiares y médicos reclamaban de forma “urgente” su derivación a la capital iraní.

La llegada al Hospital de Pars, en Teherán, ha sido posible tras la concesión de una “suspensión” temporal de su condena a cambio de una “elevada fianza”, según ha detallado la Fundación Narges Mohammadi en un comunicado. La entidad ha precisado que el desplazamiento en ambulancia “ha concluido” y que la activista se encuentra ya en dicho hospital, donde recibirá atención “por parte de su propio equipo médico”.

“Hoy, Narges Mohammadi ha sido dada de alta del Hospital de Zanjan, tras una orden que suspende su condena para recibir tratamiento médico. Ha sido trasladada en ambulancia al Hospital Pars de Teherán, donde ha sido ingresada. Esta orden se ha dictado de acuerdo con la evaluación de la Organización de Medicina Legal, según la cual necesita atención especializada fuera de la cárcel bajo la supervisión de su propio equipo médico debido a múltiples enfermedades”, según ha informado el abogado de la activista, Mostafa Nili.

No obstante, la Fundación advierte de que esta suspensión de la pena “no es suficiente”, ya que Mohammadi “necesita cuidados especializados y permanentes”, por lo que insiste en que la galardonada con el Nobel de la Paz “nunca vuelva a la cárcel para cumplir los 18 años que le quedan de condena”.

“Ahora es el momento de exigir su libertad incondicional y la retirada de todos los cargos”, reclama la organización, que subraya a continuación que “ningún activista de los Derechos Humanos y de las mujeres debería ser encarcelado jamás por su labor pacífica”.

En la misma línea, sus allegados han expresado su agradecimiento a la comunidad internacional por su “inquebrantable solidaridad”, en referencia a las reiteradas demandas de excarcelación inmediata. Entre ellas figura la del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, que el pasado jueves, 7 de mayo, convocó al embajador de Irán en España, Reza Zabid, para exigir respeto a los Derechos Humanos en la República Islámica y la liberación de Mohammadi.

Problema cardíaco

También el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a las autoridades iraníes que garanticen “como mínimo” la atención médica urgente que precisa la activista, que ya había sido hospitalizada por un problema cardíaco durante la huelga de hambre que emprendió para denunciar las condiciones de su encarcelamiento.

Conviene recordar que fue en febrero de este año cuando Mohammadi inició dicha huelga, tras su arresto el 12 de diciembre durante un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, fallecido semanas antes en “extrañas circunstancias”.

La activista había sido excarcelada de forma provisional en diciembre de 2024, después de que la Fiscalía de Teherán aceptara una petición de liberación por motivos médicos. Meses antes, en octubre, tuvo que ser ingresada en un hospital tras denunciar su familia que las autoridades le impedían desde hacía más de dos meses acceder al tratamiento necesario pese al empeoramiento de su salud.

Mohammadi fue inicialmente sentenciada a seis años adicionales de prisión por conspiración y a un año y medio por actividades de propaganda. Posteriormente, su abogado informó en febrero de que se le había impuesto además una pena de dos años de prohibición de salida del país y otros dos años de destierro a la ciudad de Jusf, en el centro oeste de Irán.