El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reclamado este viernes una “investigación independiente urgente” sobre la situación de los profesionales de la salud en la región etíope de Amhara, después de recibir denuncias de episodios de violencia y asesinatos, cuyo conocimiento se habría visto retrasado por los continuos cortes en el servicio de Internet.
“Desde que comenzó el conflicto en la región de Amhara, Etiopía, se han recibido informes alarmantes de trabajadores sanitarios que han sido objeto de ataques: detenidos, golpeados y asesinados”, ha señalado el máximo responsable de la OMS en un mensaje difundido en redes sociales. “Dado que los cortes de internet limitan la información, estos incidentes requieren una investigación independiente urgente”, ha añadido.
Para respaldar su llamamiento, Adhanom ha mencionado el caso del doctor Tsegahun Sime, “presuntamente secuestrado” el pasado 4 de febrero por las fuerzas de seguridad de Bahir Dar, capital de Amhara, y “posteriormente encontrado muerto”.
Según ha lamentado, el caso de Sime se suma al de numerosos trabajadores humanitarios que han perdido la vida a causa de los combates en la zona, donde también se han visto seriamente dañados diversos hospitales y centros médicos.
Ante esta situación, el responsable de la OMS ha reiterado que “los centros sanitarios y los trabajadores sanitarios no son un objetivo” y ha subrayado que “la mejor medicina” es la paz.
La región de Amhara atraviesa una fase de gran inestabilidad y violencia desde que, a mediados de 2023, el aumento de la tensión desembocara en una cadena de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las milicias Fano, un grupo armado heterogéneo que canaliza, en parte, el descontento de la población local ante lo que considera una política discriminatoria por parte del gobierno federal.
En este contexto, Etiopía afronta desde mediados de 2023 una coyuntura especialmente delicada, con choques entre milicias locales (Fano) y el ejército federal, fuertes restricciones a la movilidad, un clima de inestabilidad, detenciones arbitrarias y un empeoramiento progresivo de la seguridad alimentaria y del acceso a la atención médica.