El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha advertido de que la actual guerra en Oriente Próximo, iniciada hace algo más de un mes tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, podría abocar a la pobreza a más de 30 millones de personas repartidas en 162 países.
El organismo ha presentado este lunes una nueva estimación, coincidiendo con la entrada del conflicto en su sexta semana y “pese” al alto el fuego de doce días cerrado la semana pasada entre Washington y Teherán. Según el PNUD, las consecuencias de la guerra están pasando de una fase “aguda” a otra “prolongada” mientras prosiguen las hostilidades y, “en el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza”.
El impacto se concentra especialmente en los países directamente golpeados por la guerra, como Líbano o Irak, y en aquellos con fuerte dependencia de la energía importada. El PNUD alerta, además, de efectos “negativos significativos a largo plazo en los países más pobres”, incluso en Estados alejados geográficamente del foco del conflicto.
“La guerra es desarrollo en sentido inverso. Un conflicto puede deshacer en semanas lo que los países han construido durante años (...). El impacto de la escalada del conflicto en Oriente Próximo no se limita a los países directamente afectados, sino que recae de forma desproporcionada en aquellos con menor margen fiscal para absorber el aumento de los precios de la energía y los alimentos”, ha señalado el administrador del PNUD, Alexander de Croo.
“En estos países, la crisis obliga a tomar decisiones imposibles entre estabilizar los precios hoy o financiar la salud, la educación y el empleo. Eso es inaceptable y evitable. Actuar con anticipación en materia de políticas es fundamental”, ha agregado el ex primer ministro belga.