La ONU alerta del auge de menores en las bandas de Haití: les arrebatan la infancia

La ONU denuncia que las bandas de Haití reclutan masivamente a menores, a quienes usan para delitos violentos y explotación sexual, robándoles su futuro.

2 minutos

Un pandillero en Puerto Príncipe, capital de Haití. Hector Adolfo Quintanar Perez/ZU / DPA

Un pandillero en Puerto Príncipe, capital de Haití. Hector Adolfo Quintanar Perez/ZU / DPA

Comenta

Publicado

2 minutos

Naciones Unidas ha difundido este viernes un informe en el que expone cómo prácticamente todos los grupos armados que actúan en Haití se valen de menores para ejecutar sus delitos, que abarcan desde el cobro de extorsiones y labores de vigilancia hasta asesinatos, ataques contra las fuerzas de seguridad y esclavitud sexual.

“A los niños de Haití se les está robando su infancia y su futuro”, ha denunciado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, quien ha subrayado el impacto devastador que estas prácticas tienen sobre la niñez y, a la vez, sobre la estabilidad del país.

Aunque Naciones Unidas admite que no dispone de cifras exhaustivas sobre cuántos menores sufren estos abusos, en 2024 más de 500.000 vivían en áreas bajo el control de las bandas, mientras que la violencia ha obligado a más de 1,4 millones de personas a abandonar sus hogares, la mitad de ellas niños y niñas.

La crisis estructural que desde hace décadas sacude al pequeño Estado caribeño —en los ámbitos educativo, social, sanitario, de seguridad e institucional— ha generado un caldo de cultivo en el que cada día resulta más habitual que los menores terminen atrapados por estas organizaciones delictivas.

El documento puntualiza que no solo son forzados a integrarse en las bandas, sino que, de forma creciente, son captados mediante una aparente promesa de protección y poder, pero también a cambio de comida e incluso drogas. “Este riesgo es especialmente grave para los niños de familias extremadamente pobres y marginadas, para los que viven en la calle o en campamentos de desplazados”, revela el informe.

Pese a los esfuerzos y a ciertas iniciativas impulsadas por las autoridades haitianas, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad internacional, las medidas siguen siendo insuficientes, sobre todo porque no se afrontan las causas de fondo que alimentan estas dinámicas ni se logra que los responsables respondan ante la Justicia.

El texto también advierte de que las fuerzas de seguridad tienden a tratar a los menores reclutados como miembros activos de las bandas, y no como víctimas del conflicto, hasta el punto de que, en ocasiones, son ejecutados de forma sumaria por los propios agentes.

En esta línea, Turk ha recalcado que es imprescindible priorizar los derechos de la infancia al diseñar y ejecutar las operaciones contra las pandillas, así como cortar el flujo ilícito de armas que llega a Haití para ayudar a poner “fin al ciclo interminable de violencia”.

“Los niños deben estar en el centro de nuestra respuesta a la crisis de seguridad en Haití”, ha incidido, por su parte, Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU en Haití y jefe de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en ese país (BINUH).

“Es fundamental que las autoridades nacionales y sus socios internacionales trabajen codo con codo para construir comunidades y mecanismos de protección social más sólidos”, ha expuesto Ruiz Massieu.