La Policía británica realiza otro registro en la Royal Lodge, antigua residencia del expríncipe Andrés

La Policía del Valle del Támesis practica un nuevo registro en la Royal Lodge tras la detención del expríncipe Andrés por su relación con Jeffrey Epstein.

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El príncipe Andrés de Inglaterra Swen Pförtner/dpa

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Las fuerzas de seguridad del Valle del Támesis han llevado a cabo este viernes por la mañana un nuevo registro en la Royal Lodge, la que fuera residencia del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor y propiedad de la Casa Real británica. La actuación se produce un día después de que el hijo de la difunta reina Isabel II fuera detenido y posteriormente puesto en libertad en el marco de las pesquisas por sus vínculos con el fallecido empresario y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

Este nuevo dispositivo policial tiene lugar pocas horas después de que Andrés de Inglaterra abandonara la comisaría de la localidad de Aylsham, donde permaneció arrestado durante once horas. El caso ha generado una fuerte controversia en Reino Unido y se considera sin precedentes, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

Ya el jueves, los agentes habían realizado registros en la misma mansión de Berkshire, así como en Sandringham, la casa de campo que también pertenece a la familia real y que está situada en el condado de Norfolk.

Las investigaciones se centran en una presunta “conducta indebida en el ejercidio de cargo público”, al haberse filtrado supuestamente a Epstein información sensible del Gobierno británico cuando Andrés ejercía como enviado especial de comercio. Las diligencias abarcan igualmente su posible participación en un caso de trata de personas.

La detención se produjo el mismo día en que cumplía 66 años, pocas semanas después de que la Casa Real iniciara un procedimiento formal para retirarle sus títulos, tras haber sido desalojado de la mansión en la que vivía en Windsor, al oeste de Londres, una medida que fue defendida como “necesaria” pese a que él seguía negando todas las acusaciones.

El propio Andrés comunicó en octubre de 2025 que renunciaba a sus títulos, incluido el de duque de York, al entender que “las continuas acusaciones” en su contra “distraían” del trabajo del rey y del conjunto de la familia real. Ya en 2019 había anunciado que se retiraba de la vida pública a raíz del escándalo.