La UE reprocha a Ben Gvir: los activistas de la flotilla a Gaza no son delincuentes condenados

La UE defiende a los activistas de la flotilla a Gaza frente a Ben Gvir y recuerda que el activismo pacífico y la reunión son derechos fundamentales.

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La comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib Europa Press/Contacto/Marco Alpozzi
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La comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, ha salido este miércoles en defensa de los integrantes de la flotilla humanitaria con destino a Gaza, subrayando que “no son delincuentes condenados” y remarcando que el activismo “pacífico” forma parte de los derechos fundamentales. Sus palabras llegan tras la polémica generada por el vídeo difundido por el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, en el que se ve a activistas detenidos, esposados y de rodillas en el puerto de Ashdod.

“Mira este vídeo. No se trata de delincuentes condenados. Son activistas que intentan llevar pan a quienes pasan hambre”, ha señalado la comisaria en sus redes sociales, convirtiéndose en la primera voz del Ejecutivo comunitario que se pronuncia sobre las imágenes difundidas a lo largo del día por el propio Ben Gvir.

Lahbib ha insistido en que “el activismo pacífico y la libertad de reunión son derechos fundamentales” y ha exigido en el mismo mensaje que “hay que proteger a la población civil”. “Hay que respetar el Derecho Internacional Humanitario. Nadie debería ser castigado por defender a la humanidad”, ha añadido, reclamando que se salvaguarden las normas básicas en contextos de conflicto.

Las escenas en las que se ve a Ben Gvir agitando una bandera israelí y caminando entre los activistas internacionales esposados y arrodillados en el puerto de Ashdod, adonde fueron trasladados tras la interceptación en aguas internacionales del mar Mediterráneo de una nueva flotilla, han desencadenado un fuerte revuelo a escala global. La actuación ha motivado protestas formales de Italia, España, Francia, Canada y Países Bajos, que han llamado a consultas a los embajadores de Israel en sus capitales, así como críticas de Polonia, Grecia y Reino Unido.