La agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) ha informado este lunes de que el número de fallecidos vinculados a la epidemia de ébola provocada por la cepa Bundibugyo en República Democrática del Congo (RDC) y Uganda supera ya el centenar, y ha decidido catalogar el brote como una Emergencia de Salud Pública de Interés Continental (ESPC).
“Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) (...) han declarado oficialmente el brote de la enfermedad del virus del ébola de Bundibugyo, que afecta a República Democrática del Congo y Uganda, como una Emergencia de Salud Pública de Interés Continental”, ha anunciado la agencia en un comunicado.
Según ha detallado, esta declaración permite a la institución “liderar y coordinar las respuestas a emergencias de salud pública significativas en todo el continente”, tras un proceso de amplias consultas dentro de la Unión Africana y con los Estados miembros “afectados o en riesgo”. La medida se sustenta, además, en las recomendaciones de su Grupo Consultivo de Emergencia (GCE) a la luz de “la evolución de la situación epidemiológica, los riesgos regionales, la capacidad de respuesta y las implicaciones de la cepa”.
“Hasta la fecha, se han notificado aproximadamente 395 casos sospechosos y 106 muertes asociadas” al brote, ha indicado la agencia, que ha señalado que la mayor parte de los casos se concentran en República Democrática del Congo y “principalmente a las zonas sanitarias de Mongwalu, Rwampara y Bunia”, situadas en la provincia nororiental de Ituri.
Respecto a la vecina Uganda, hasta el momento se han detectado dos casos sospechosos y una muerte vinculada a la cepa Bundibugyo, todos ellos localizados en la capital del país, Kampala.
Los CDC de África han expresado su “profundamente preocupados por el alto riesgo de propagación regional”, citando como factores de especial alarma un “intenso movimiento poblacional transfronterizo, la movilidad relacionada con la minería, la inseguridad en las zonas afectadas, las débiles medidas de prevención y control de infecciones, las muertes comunitarias ocurridas fuera de los sistemas formales de salud y la proximidad de las zonas afectadas a Ruanda y Sudán del Sur”.
“Este brote se está produciendo en uno de los entornos operativos más complejos del continente, caracterizado por la inseguridad, la movilidad de la población, la fragilidad de los sistemas de salud y la escasez de contramedidas médicas”, ha advertido la directora de la organización, la doctora Jean Kaseya, que ha pedido la “colaboración” de los Estados miembros de la Unión Africana con los CDC, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y los países afectados.
Subrayando que “la seguridad sanitaria de África es indivisible”, Kaseya ha instado a todos los actores implicados a “actuar con prontitud, actuar juntos y actuar con base en la ciencia”. Asimismo, ha subrayado la urgencia de movilizar instituciones, apoyos y recursos, y ha defendido que la declaración permitirá reforzar la coordinación regional, simplificar los procedimientos y acelerar las tareas de preparación en los Estados vecinos considerados de alto riesgo de transmisión.
En relación con esta decisión, el presidente del Grupo Consultivo de Emergencia, Salim Abdool Karim, ha justificado la medida recordando que “el GCE ha revisado cuidadosamente la evidencia epidemiológica, el perfil de riesgo regional y las realidades operativas que rodean este brote” y ha valorado que “la interconexión de la transmisión entre RDC y Uganda, junto con los desafíos que plantean la inseguridad y el movimiento transfronterizo, requieren una acción continental coordinada y urgente”.
La resolución de la agencia sanitaria de la Unión Africana se produce dos días después de que la OMS declarara esta epidemia como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), cuando el número de casos sospechosos y de muertes asociadas rondaba los 250 y 80, respectivamente. La organización ya había alertado de que, a diferencia de otras variantes del virus del ébola, “actualmente no existen tratamientos ni vacunas aprobados específicos para la cepa Bundibugyo”, lo que convierte el brote en un suceso de carácter extraordinario.
Tras este anuncio, la OMS informó del envío a la capital de Ituri, Bunia, de casi siete toneladas de material y equipos médicos de emergencia, junto con un contingente de 35 especialistas de la agencia sanitaria de la ONU y del Ministerio de Salud congoleño, con el objetivo de reforzar la respuesta en primera línea frente al ébola en esta provincia de la RDC.