El presidente de Taiwán, Lai Ching Te, ha subrayado este lunes que la isla “no provocará un conflicto” y, al mismo tiempo, ha dejado claro que tampoco contempla “ceder soberanía”. Ha insistido además en que el territorio es en la práctica un “país”, pese a que China lo reclama como una provincia bajo su control.
En un mensaje publicado en redes sociales tras la reunión entre los mandatarios de China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump, respectivamente, Lai ha reiterado que Taiwán es un “Estado democrático independiente” y que su porvenir “debe seguir el rumbo marcado por su propio pueblo”.
“Taiwán no provocará un conflicto ni aumentará la tensión, pero no cederá su soberanía o dignidad bajo presión, ni tampoco su estilo de vida libre y democrático”, ha recalcado. Ha recordado igualmente que la isla “siempre ha sido un defensor del statu quo a ambos lados del estrecho, y no tiene intención de cambiarlo”.
El dirigente taiwanés ha resaltado la relevancia de fomentar un “buen intercambio de información y el diálogo con China sobre la base de la igualdad y la dignidad”, al tiempo que ha rechazado “cualquier intento de reunificación como forma de coacción”. A su juicio, para las autoridades de Taipéi es “evidente que se trata de un país independiente y soberano”.
En este contexto, ha advertido de que, “teniendo en cuenta que China no se ha rendido ante la idea de hacer uso de la fuerza para anexionarse Taiwán y que sigue ampliando su poder militar para tratar de propiciar un cambio en la zona, la venta de armas por parte de Estados Unidos y la mejora de las relaciones entre las partes es necesario para mantener la paz y la estabilidad regionales”.
Las encuestas muestran que la mayoría de los ciudadanos taiwaneses se perciben como parte de una nación soberana. No obstante, una parte significativa de la población se inclina por conservar el statu quo en el estrecho de Taiwán, lo que supone posponer tanto una eventual reunificación como una declaración formal de independencia.
China, por su lado, ha expresado de forma reiterada su rechazo a Lai y a las corrientes independentistas, a las que califica de “agitadoras” y responsabiliza de desestabilizar la región.
Los lazos políticos entre China y Taiwán quedaron interrumpidos en 1949, cuando las tropas del partido nacionalista Kuomintang fueron derrotadas en la guerra civil frente al Partido Comunista y se refugiaron en el archipiélago. Los contactos se reanudaron únicamente en el plano económico y de manera informal a partir de la década de 1980.
El Kuomintang gobernó Taiwán durante unos 50 años como formación hegemónica hasta la apertura democrática de la isla, manteniendo como uno de sus objetivos centrales la unificación bajo la bandera china.