Las milicias proiraníes integradas en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) han asegurado que al menos 80 de sus combatientes han perdido la vida como consecuencia de los ataques llevados a cabo por Estados Unidos e Israel contra sus posiciones en Irak desde el estallido de la guerra de Irán el pasado 28 de febrero.
Este conflicto se ha consolidado como la mayor amenaza para la ya frágil estabilidad del país desde el final de la guerra, en un contexto en el que las FMP, creadas originalmente por orden de la máxima autoridad religiosa chií, el ayatolá Alí Sistani, para hacer frente a Estado Islámico, se han transformado en un actor con un peso determinante dentro del entramado de seguridad iraquí.
En los últimos meses, las FMP han llevado a cabo ataques contra bases estadounidenses y, como respuesta, se han convertido en blanco prioritario de las operaciones conjuntas de EEUU e Israel en el marco de su ofensiva contra Teherán.
Las milicias, en un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias iraquí, INA, señalan además que estos bombardeos coordinados han provocado más de 270 heridos en sus filas, de acuerdo con el recuento de incidentes registrado entre el 28 de febrero y el 8 de abril.