Las fuertes críticas a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos han terminado salpicando al que está considerado el acontecimiento deportivo más importante del año en el país: la Superbowl, la final entre los dos mejores equipos de la NFL, cuya 60ª edición se disputa en California.
En las semanas previas al choque entre New England Patriots y Seattle Seahawks, el ambiente se ha visto condicionado, en primer lugar, por la confirmación de que dos artistas abiertamente opuestos a Trump, la banda de punk Green Day y el portorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, serán los encargados de poner música al espectáculo previo y al descanso, respectivamente. A esto se ha sumado el anuncio público de la NFL de que las fuerzas del ICE no se desplegarán en el Levi's Stadium de Santa Clara, con el objetivo de tranquilizar a los asistentes.
“No habrá actividades de control migratorio de ICE planificadas. Estamos seguros de ello”, aseguró esta semana la jefa de seguridad de la NFL, Cathy Lanier, tras recibir garantías del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La aclaración llegó después de que uno de los máximos responsables del DHS, Corey Lewandowski, advirtiera sobre un posible despliegue: “No hay ningún lugar donde se pueda brindar refugio seguro a las personas que se encuentran ilegalmente en el país, ni en el Super Bowl ni en ningún otro lugar”, declaró en octubre.
El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, se ha mostrado confiado en que la cita será un éxito pese al clima de confrontación política. “Vamos a garantizar la seguridad de todos: nuestros residentes y nuestros visitantes”, ha manifestado. “Obviamente, con todo lo que está sucediendo, estamos atentos y vigilando todo. Pero espero que todo sea seguro y divertido”, ha añadido.
Por su parte, el comisionado de la NFL, David Goodell, ha respaldado la elección de Bad Bunny como gran protagonista del 'Half-Time Show'. “Es uno de los mejores artistas del mundo y comprende que esta plataforma sirve para unir a la gente con su creatividad y su talento. Creo que otros artistas lo han hecho. Creo que Bad Bunny lo entiende, y creo que nos dará una gran actuación”.
Trump se desmarca del evento y carga contra los artistas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido no viajar a la Superbowl alegando que “está muy lejos” y que, a su juicio, el espectáculo se prolonga demasiado. La final se celebra en un estado gobernado por el Partido Demócrata y en el que solo un 25% de la población respalda sus políticas, según una encuesta del Instituto de Políticas Públicas de California (PPIC) difundida en diciembre del año pasado.
En relación con los músicos elegidos, Trump se ha declarado “anti-ellos”: “Me parece una decisión terrible. Lo único que hacen es sembrar odio. Terrible”, declaró el presidente al 'New York Post'.
Green Day y Bad Bunny han arremetido contra Trump en repetidas ocasiones. El artista portorriqueño, reciente ganador del Grammy al mejor disco del año, incluyó en una de sus canciones a un imitador de Trump pidiendo perdón a los inmigrantes. Green Day, por su parte, proclamó en 2016 durante una actuación “No Trump, No KKK, No Fascist USA”, una variación del lema popularizado en los años 80 por la banda de punk-rock MDC (Millions of Dead Cops).
Como respuesta, Turning Point USA, el grupo político de derecha fundado por el asesinado activista Charlie Kirk, anunció el lunes un “festival alternativo” a las actuaciones de la Superbowl con la participación de artistas afines a Trump, como Kid Rock y los cantantes de country Brantley Gilbert y Lee Brice.
En el comunicado de presentación, Kid Rock afirmó sin rodeos que el espectáculo “All-American Halftime Show” nacía para plantar cara a la actuación de Bad Bunny y Green Day como “David contra Goliat” antes de cargar contra el portorriqueño: “Nosotros planeamos tocar canciones geniales para la gente que ama a Estados Unidos”.