Libia extrema la seguridad en Bani Walid ante el funeral del hijo de Gadafi este viernes

Libia blinda Bani Walid para el funeral de Saif al Islam Gadafi, cuyo asesinato reabre las tensiones en un país aún fracturado en dos gobiernos rivales.

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Saif al Islam, hijo mayor del exlíder libio Muamar Gadafi Europa Press/Contacto/Hamza Turkia

Saif al Islam, hijo mayor del exlíder libio Muamar Gadafi Europa Press/Contacto/Hamza Turkia

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El ministro del Interior del Gobierno de Unidad Nacional de Libia, Imad Trabelsi, ha ordenado un amplio despliegue de las fuerzas de seguridad para garantizar que el funeral de Saif al Islam, hijo del fallecido dirigente libio Muamar Gadafi, previsto para este viernes en Bani Walid, se desarrolle sin incidentes. La localidad sigue siendo considerada uno de los últimos bastiones fieles al antiguo régimen antes de que este fuera derrocado por los rebeldes.

“Hemos emitido instrucciones a las autoridades especializadas del Ministerio del Interior en cooperación con la Fiscalía General para dar seguimiento al incidente y aún se están realizando investigaciones para descubrir su ropa y detener a los autores”, ha señalado en un comunicado publicado en redes sociales.

El primer ministro del Gobierno de Unidad de Libia, Abdul Hamid Dbeibé, ha recalcado que la muerte del hijo de Gadafi “sirve como recordatorio de que la sangre libia, sea de quien sea su dueño, sigue siendo una línea roja que no puede tomarse a la ligera”.

“Nuestro país atraviesa momentos difíciles que vuelven a poner en primer plano las preguntas sobre el camino que queremos para Libia y el coste que pagan los libios cuando la lógica de la violencia prevalece sobre la voz de la razón”, ha sentenciado.

En la misma línea, ha advertido de que sucesos de este tipo no contribuyen a la pacificación del país, sino que “profundizan en la división y llenan de heridas la memoria nacional”. “La confianza sigue depositada en las instituciones estatales y el sistema judicial para descubrir toda la verdad y establecer la rendición de cuentas, lejos de cualquier lógica de venganza o justificación”, ha zanjado.

Asesinato de Saif al Islam y reacciones

El fallecimiento de Saif al Islam fue confirmado el martes por la noche por su abogado, Abdulá Ozman Abdurrahim, quien explicó que el hijo de Gadafi fue abatido por cuatro hombres armados no identificados que irrumpieron en su vivienda en Zintan, al suroeste de Trípoli. El letrado reclamó además la apertura de una investigación internacional para llevar ante la Justicia a los responsables.

El primogénito de Gadafi, que durante años fue visto como el heredero político de su padre —capturado y ejecutado en octubre de 2011 en pleno levantamiento armado de la ‘Primavera Árabe’—, fue sentenciado a muerte por un tribunal libio por crímenes de guerra cometidos durante aquel conflicto.

No obstante, una milicia alineada con las autoridades asentadas en el este del país —respaldadas por el autodenominado Ejército Nacional Libio de Jalifa Haftar— lo puso en libertad en 2017 tras seis años bajo su custodia. La excarcelación, amparada en una “amnistía” aprobada por el Parlamento con sede en Tobruk, fue duramente cuestionada por el entonces Gobierno reconocido por la comunidad internacional.

Sobre Saif al Islam pesa también una orden de detención del Tribunal Penal Internacional (TPI). En 2021 llegó a registrar su candidatura a las elecciones presidenciales previstas para ese año, que terminaron siendo canceladas, y desde entonces no se ha fijado una nueva fecha para acudir a las urnas.

Un país aún fracturado en dos administraciones

Libia continúa hoy dividida entre dos ejecutivos rivales. La Cámara de Representantes decidió dar por concluido el mandato de Abdul Hamid Dbeibé tras el aplazamiento de las presidenciales, rompiendo el acuerdo que debía conducir a la unificación institucional, y nombró a otro primer ministro. El Gobierno con sede en Trípoli, sin embargo, rechazó esta decisión y sigue siendo el único reconocido a nivel internacional.