El recién nombrado primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ha escogido este miércoles Polonia para su primera visita oficial al extranjero, con el objetivo de recomponer los lazos con el país vecino y dar un nuevo impulso al Grupo de Visegrado, foro que desde 1991 agrupa a Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa.
El jefe del Gobierno polaco, Donald Tusk, ha recibido a Magyar en Varsovia subrayando la cercanía entre ambos pueblos. “Tienes amigos en Polonia, incluso seguidores políticos. Valoramos la valentía; esto es lo que siempre ha unido a húngaros y polacos: la convicción de que los asuntos importantes requieren coraje y determinación”, ha afirmado, destacando el simbolismo de que la capital polaca sea el primer destino del nuevo líder húngaro.
Tusk ha calificado de “histórica” la victoria de Magyar en las elecciones del 12 de abril, que puso punto final a la etapa de Viktor Orbán, y ha celebrado que supone “el regreso de Hungría a la democracia” y prueba de que “la democracia y el Estado de Derecho no son causas perdidas”, según recoge el diario polaco ‘Wyborcza’.
En esta línea, ha expresado su voluntad de reforzar la cooperación económica y política con Budapest para que “toda la región pueda ser autónoma y autosuficiente en materia de fuentes de energía”, al tiempo que ha instado a fijar posiciones comunes sobre la guerra en Ucrania. Tusk ha admitido que las tensiones con Orbán “perjudicaron las relaciones polaco-húngaras”, aunque ha recalcado que, en esencia, “nunca han existido malas relaciones entre polacos y húngaros”.
Magyar, que emprende una visita de dos días que incluye paradas en Cracovia y Gdansk además de la capital, ha recordado que con este desplazamiento cumple su compromiso de que Polonia sería su primer destino exterior, un gesto con el que pretende recomponer los vínculos bilaterales tras los desencuentros de los últimos años.
Impulso al Grupo de Visegrado
El dirigente húngaro ha puesto el foco también en la necesidad de reactivar el Grupo de Visegrado, plataforma que tradicionalmente ha articulado la cooperación entre los países de Europa Central, socios de la Unión Europea y antiguos integrantes de la órbita soviética, con la idea incluso de abrir la puerta a nuevos miembros.
“Estoy dispuesto a ampliar el Grupo de Visegrado para incluir a otros países, tal vez escandinavos, Austria, Croacia, Eslovenia, Rumanía o los de los Balcanes Occidentales”, ha señalado, insistiendo en que “el corazón de Europa late en Europa Central y Oriental”.
Con el propósito de reforzar el peso político de esta zona en el conjunto del continente, Magyar ha invitado a Tusk a una próxima cumbre del grupo a finales de junio en Budapest. “También extenderé la invitación a los primeros ministros de Eslovaquia y República Checa. Espero que podamos reunirnos en Budapest”, ha apuntado.
El Grupo de Visegrado atraviesa actualmente una etapa de declive marcada por las discrepancias surgidas a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Las posturas de Orbán, más próximas a Moscú, abrieron brechas con el resto de socios. Incluso dirigentes ideológicamente cercanos, como el primer ministro eslovaco, Robert Fico, enfriaron sus lazos con el antiguo líder húngaro por las controversias en torno a la legislación sobre la minoría húngara en Eslovaquia.