El Ejército de Malí ha informado de la “neutralización” de varias decenas de presuntos combatientes yihadistas en distintas operaciones militares llevadas a cabo como reacción a la ofensiva iniciada el 25 de abril por la rama de Al Qaeda en el Sahel y el grupo separatista tuareg Frente para la Liberación del Azawad (FLA). Estas acciones se desarrollan con el apoyo del Africa Corps, estructura dependiente del Ministerio de Defensa ruso.
En un comunicado difundido en redes sociales, las Fuerzas Armadas malienses han detallado que “una cincuentena de terroristas han sido neutralizados” durante un bombardeo al norte de Sévaré, en la zona centro del país. En ese ataque se habrían destruido además “cuatro vehículos, numerosas motocicletas y un importante centro logístico de carburante y municiones”.
El mensaje castrense añade que se han llevado a cabo acciones contra “un importante refugio de grupos armados terroristas” en la localidad de Dioura, también en el centro de Malí, y subraya que se ha “neutralizado totalmente un grupo terrorista al sureste de la ciudad de Ménaka (noreste)”. El Ejército ha reiterado asimismo su compromiso de “perseguir a los terroristas hasta sus últimas trincheras”.
Por otro lado, el Africa Corps --antiguo Grupo Wagner-- ha señalado que “la situación en Malí no ha cambiado” y ha advertido de que “el enemigo sigue reagrupándose, reemplazando pérdidas en personal y equipamiento”, mencionando incluso “el traslado de reservas desde el territorio de países vecinos”.
En su nota, la formación rusa ha confirmado bombardeos de su aviación contra “un campamento de milicianos del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM)”, la filial de Al Qaeda en la región, en la zona de Segou, en el centro del país, sin aportar más pormenores sobre el resultado de estos ataques. “El Africa Corps de las Fuerzas Armadas rusas sigue cumpliendo sus labores junto al Ejército maliense”, ha añadido.
Sobre el terreno, el escenario continúa dominado por la incertidumbre y choques armados esporádicos. Todo ello después de que el JNIM llamara el viernes a un “frente unido” para derrocar a la junta militar que gobierna el país desde 2020, con el objetivo de abrir “una transición pacífica e inclusiva”, pese a que días antes el presidente de transición, Assimi Goita, insistiera en que todo estaba “bajo control”.
Malí está actualmente bajo el mando de una junta militar surgida de los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos liderados por Goita, hoy jefe de Estado de transición. Desde entonces, las autoridades de Bamako han estrechado lazos con Rusia y se han alejado progresivamente de sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial en el país.