Marruecos denuncia la clara connivencia entre separatismo y terrorismo tras la ofensiva en Malí

Marruecos y Costa de Marfil condenan la ofensiva en Malí y alertan de la connivencia entre separatismo y terrorismo en un Sahel cada vez más inestable.

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Nasser Burita, ministro de Exteriores de Marruecos (archivo) MAP / HICHAM FERCHI

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El Ejecutivo marroquí ha condenado la ofensiva a gran escala lanzada el sábado por yihadistas y separatistas tuareg en Malí y ha advertido de la “clara connivencia entre el separatismo y el terrorismo”, en un contexto que califica como “muy crítica” para el conjunto del Sahel.

El ministro de Exteriores, Naser Burita, trasladó el respaldo de Rabat a “la estabilidad, la soberanía y la unidad nacional de Malí” y remarcó que la paz en este país africano es “fundamental” para toda la región, de acuerdo con un comunicado difundido por su departamento en redes sociales.

En su mensaje, Burita afirmó que “Marruecos condena estos ataques y considera que son inaceptables y que han causado numerosas víctimas”, e insistió en la necesidad de una respuesta coordinada de actores regionales e internacionales ante la mencionada “connivencia” entre “separatistas y terroristas”, en una alusión velada al Frente Polisario.

El jefe de la diplomacia marroquí subrayó además que “es fundamental que podamos emprender dinámicas inversas, centradas en la estabilidad y el respeto a las decisiones de las poblaciones, en las que las relaciones se basen en la cooperación más que en el chantaje y la intimidación”, en referencia a la expansión de las redes yihadistas en el Sahel.

A las reacciones por el deterioro de la seguridad en Malí se ha sumado el portavoz del Gobierno de Costa de Marfil, Amadou Coulibaly, quien ha repudiado los ataques y ha asegurado que el Ejecutivo marfileño “ya ha adoptado medidas para garantizar la seguridad en la frontera”, ante el riesgo de que la amenaza se extienda.

Coulibaly explicó que “este dispositivo sigue en funcionamiento y es suficientemente robusto”, y descartó una intervención unilateral de Costa de Marfil en apoyo de la junta militar de Bamako frente al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) y los separatistas tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA).

En este sentido, rechazó cualquier “acción aislada por parte de Costa de Marfil” y situó una eventual operación militar únicamente dentro de “un esfuerzo colectivo en el marco de la fuerza de reserva de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO)”, organismo del que Malí se retiró en enero de 2024, según el portal de noticias Koaci.

Las posturas expresadas por Marruecos y Costa de Marfil se conocen después de que el líder de la junta, Assimi Goita, apareciera en público por primera vez el lunes y asegurara que la situación estaba ya “bajo control”. Posteriormente, el Gobierno celebró el miércoles un Consejo de Ministros en el que no se abordó la cuestión de la seguridad, de acuerdo con la nota oficial difundida tras la reunión.

Malí está actualmente gobernado por una junta militar instaurada tras los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos encabezados por Goita, hoy presidente de transición. Desde entonces, Bamako ha estrechado lazos con Rusia y se ha alejado de sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, antigua potencia colonial.