Más de 110 galardonados con el Premio Nobel, procedentes de diversas disciplinas, han reclamado a las autoridades iraníes la liberación "total" e "incondicional" de la activista Narges Mohammadi, Nobel de la Paz, después de que el domingo fuera trasladada a un hospital de Teherán para recibir atención médica por sus "múltiples enfermedades".
"El acceso a un tratamiento médico oportuno y adecuado no solo es una necesidad humanitaria, sino una obligación fundamental según las normas internacionales de Derechos Humanos y las disposiciones legales nacionales aplicables, que prevén la atención médica y permiten la liberación por motivos médicos en casos de grave riesgo para la salud", han indicado en un comunicado conjunto publicado por la Fundación Narges Mohammadi.
Los firmantes subrayan que existen informaciones "fidedignas" que apuntan a que su estado de salud es "crítico", ya que sufre complicaciones severas, entre ellas una marcada pérdida de peso, tensión arterial irregular y síntomas cardíacos de gravedad.
"Su situación se desarrolla en un momento en que la población civil de Irán enfrenta el impacto combinado de las crecientes tensiones regionales y la intensificación de la represión interna, lo que genera serias preocupaciones por su seguridad, salud y derechos fundamentales", han señalado.
"Reafirmamos que toda persona detenida por el ejercicio pacífico de sus derechos fundamentales tiene derecho a la plena protección de estos, incluyendo el acceso a atención médica adecuada y al debido proceso. Quienes se encuentren detenidos por estos motivos deben ser liberados", han reiterado.
La activista estadounidense de Derechos Humanos Jody Williams, Nobel de la Paz en 1997, ha recalcado que "Mohammadi jamás debería haber estado al borde de la muerte sin recibir atención médica especializada". "Nadie, en ningún lugar, debería ser encarcelado por protestar pacíficamente o por defender los Derechos Humanos", ha añadido, instando a la comunidad internacional a "alzar la voz".
Por su lado, la liberiana Leymah Gbowee, también Nobel de la Paz, ha destacado que Mohammadi "ha inspirado a personas de todo el mundo", aunque ha advertido de que su "coraje no debe ir en detrimento de la dignidad humana básica ni de la atención médica".
"Celebramos este importante paso hacia el tratamiento, pero ningún defensor de los Derechos Humanos debería enfrentarse al encarcelamiento, la represión y el deterioro de su salud por defender de forma pacífica la libertad y la justicia. El clamor debe mantenerse firme: Narges debe ser liberada", ha sentenciado.
Entre quienes suscriben el llamamiento figuran, entre otros, la abogada iraní Shirin Ebadi, el periodista ruso Dmitri Murátov, la escritora Annie Ernaux, el físico ruso-británico Konstantín Novosiólov, el físico Roger Penrose, el biólogo Victor Ambros y los investigadores Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice, distinguidos por el hallazgo del virus de la hepatitis C.
En la extensa relación de firmantes aparecen también la economista estadounidense Claudia Goldin, el escritor J. M. Coetzee, el científico Roger Kornberg y el obispo católico Carlos Felipe Ximenes Belo.
Mohammadi fue detenida el 12 de diciembre durante un acto en recuerdo del abogado Josrou Alikordi, fallecido semanas antes en "extrañas circunstancias". En febrero inició una huelga de hambre para denunciar las condiciones de su encarcelamiento.
La defensora de Derechos Humanos había sido liberada de forma provisional en diciembre de 2024 tras aceptarse una petición por motivos médicos por parte de la Fiscalía de Teherán. Meses antes, en octubre, fue ingresada en un centro médico después de que su familia denunciara que las autoridades le habían impedido durante más de dos meses acceder a tratamiento pese al empeoramiento de su salud.
La activista fue inicialmente sentenciada a seis años adicionales de prisión por conspiración y a un año y medio por actividades de propaganda. Su abogado informó en febrero de que se le había impuesto además una pena complementaria de dos años de prohibición de salir de Irán y otros dos años de destierro a la ciudad de Jusf, en el centro oeste del país.