Más de 3.000 jóvenes de 17 años se apuntan al nuevo servicio militar voluntario y pagado en Bélgica

Más de 3.000 jóvenes belgas de 17 años se inscriben en el nuevo servicio militar voluntario y remunerado con vistas a convertirse en reservistas en 2026.

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Soldados del Ejército begla en las calles de Bruselas. Emile Windal/Belga/dpa

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Más de 3.000 jóvenes belgas de 17 años han respondido a la llamada del Gobierno federal para participar en un nuevo programa de servicio militar voluntario, de un año de duración y con una remuneración mínima de 2.000 euros netos mensuales. La iniciativa se lanzó a finales del año pasado mediante una campaña impulsada por el Ejecutivo del ultranacionalista Bart de Wever, que remitió una carta a cerca de 150.000 chicos y chicas de esa edad invitándoles a inscribirse.

“¡Éxito rotundo!”, ha celebrado el ministro de Defensa, Theo Franken, en un breve mensaje difundido en redes sociales, en el que ha confirmado que se han recibido un total de “3.248 inscripciones para el servicio militar de un año”.

De entre todos los aspirantes, el Gobierno tiene previsto escoger a una primera promoción de 500 reclutas, que iniciarán su instrucción remunerada a partir del próximo mes de agosto. Su objetivo será integrarse como reservistas del Ejército en 2026, con la posibilidad de incorporarse a las Fuerzas Aéreas, al Ejército de Tierra o a la Marina, según la opción que escojan.

Con el cierre del plazo de inscripción, los más de 3.000 jóvenes deberán someterse ahora a diversas pruebas técnicas, físicas y de inteligencia. Solo medio millar superará este proceso de selección y formará parte del contingente que estrenará este servicio militar voluntario en su primer año de funcionamiento.

El propio Francken ha detallado que la formación arrancará en agosto y ha precisado que, del total de solicitudes, 1.608 proceden de la comunidad neerlandófona y 1.644 de la francófona. Aproximadamente una quinta parte de los inscritos son mujeres, según informan los medios belgas citando al Ministerio de Defensa.

Al término del año de formación, los participantes podrán decidir si se mantienen en la reserva mientras continúan sus estudios o desarrollan una carrera civil, lo que supone estar disponibles algunos días al año para el Ejército o para misiones temporales a tiempo completo. También tendrán la alternativa de abandonar el programa sin seguir como reservistas o dar el salto e incorporarse a las fuerzas armadas en activo.