MSF alerta de que la provincia congoleña de Kivu Sur está al borde del colapso sanitario

MSF alerta de un colapso sanitario inminente en Kivu Sur tras el fin de la financiación del Banco Mundial, con graves consecuencias para madres y recién nacidos.

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Imagen de archivo de una calle de República Democrática del Congo. Europa Press/Contacto/BENOIT DOPPAGNE

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La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido este jueves de que la provincia de Kivu Sur, en el este de República Democrática del Congo (RDC), se encuentra al “borde del colapso sanitario”, una coyuntura que, según la ONG, se “deteriorando peligrosamente”, con especial gravedad en Minova, localidad situada en el norte del territorio de Kalehe.

En esta zona se ha paralizado la financiación del Banco Mundial canalizada a través del Programa Multisectorial de Nutrición y Salud (PMNS), una decisión que ha tenido efectos “inmediatas en el acceso a atención médica vital, especialmente para las mujeres embarazadas y los recién nacidos”, tal y como ha alertado la entidad humanitaria.

MSF ha denunciado asimismo en un comunicado que existe “un Kivu Sur desatendido pese a las inmensas necesidades” de la población, donde son frecuentes las interrupciones en el abastecimiento de fármacos, vacunas y productos nutricionales esenciales.

“Los programas nacionales de salud para luchar contra la malaria, la tuberculosis, el VIH, la desnutrición y la vacunación ya no funcionan de manera efectiva en muchas zonas, debido a las limitaciones de seguridad y logísticas y a la retirada de financiación”, ha indicado Issa Moussa, coordinador general de MSF en Kivu Sur. “Los centros de salud primarios, a menudo sin personal remunerado ni medicamentos esenciales, no están en condiciones de responder a las necesidades reales”, ha añadido.

MSF subraya que la situación en Minova ilustra lo “alarmante de la crisis” que atraviesa la región. Tras la suspensión de los fondos del Banco Mundial y el fin del respaldo de varios socios a comienzos de 2026, el Hospital General de Referencia (HGR) de Minova se ha visto obligado a aplicar nuevas tarifas para los servicios de obstetricia y neonatología: hasta 100 dólares (84 euros) por una cesárea y 50 dólares (42 euros) por la atención de un recién nacido prematuro.

“Las consecuencias son inmediatas y dramáticas. Algunas mujeres permanecen hospitalizadas durante días o semanas sin poder pagar, mientras que otras simplemente renuncian a la atención, recurriendo a partos de alto riesgo en sus casas”, ha señalado la organización, que alerta de un aumento de los riesgos para madres y bebés.

Desde que cesó el apoyo del Banco Mundial, y de acuerdo con los datos del HGR, la asistencia a la maternidad en enero y febrero de 2026 se redujo cerca de un 34% respecto al mismo periodo de 2025. “Estamos desesperadas, preocupadas por nuestros bebés y por nuestros otros hijos. Algunas llevamos hospitalizadas tres días, otras más de dos semanas. Ya no tenemos esperanza. Simplemente no puedo pagar”, relata una paciente ingresada en enero de 2026 en Minova.

La interrupción de esta financiación repercute en unos 500 centros sanitarios de Kivu Sur, lo que ha debilitado de forma notable la capacidad global de atención y ha recortado de manera importante los servicios gratuitos, según MSF. La ONG precisa que todavía queda un hospital en Numbi que mantiene la gratuidad de la atención.

Hacinamiento extremo y riesgo epidémico

No obstante, este centro “funciona muy por encima de su capacidad, con una tasa de ocupación en maternidad que superaba el 217% a principios de 2026, frente al 95% en octubre de 2025”. “Esto, en la práctica, significa más de dos mujeres por cama. En este momento, el hospital no puede absorber una afluencia adicional de pacientes procedentes del litoral del lago Kivu, donde las mujeres embarazadas recorren a veces varias horas a pie, pese a la inseguridad, por falta de recursos económicos”, recoge el documento.

MSF remarca además que “este deterioro del sistema sanitario se produce en un contexto de altos riesgos epidémicos (sarampión, cólera, mpox), desnutrición persistente --especialmente en los Hauts Plateaux-- y un nivel de violencia sexual que sigue siendo extremadamente preocupante”.

Ante este escenario, la organización reclama la movilización urgente de recursos adicionales, ya que la ONG “no puede sustituir de forma duradera a las autoridades sanitarias ni al resto de organizaciones humanitarias y de desarrollo que se están retirando progresivamente”, tal y como ha recalcado Moussa.

“Sin un relevo operativo y financiación rápida, los servicios esenciales de salud corren el riesgo de colapsar, con consecuencias directas sobre la mortalidad materna e infantil en todo Kivu Sur”, ha advertido, al tiempo que ha pedido a los actores humanitarios que refuercen su presencia y ha instado a las autoridades y a las partes en el conflicto a “garantizar un acceso humanitario seguro y sin trabas”.