La NASA ha puesto fecha al inicio de una nueva etapa en la exploración espacial y ha desvelado sus ambiciosos planes para establecer la primera colonia humana permanente en la Luna, en el marco de una renovada carrera espacial marcada por la competencia con China.
El pistoletazo de salida será la misión Artemis II, cuyo lanzamiento está previsto entre el 1 y el 6 de abril, lo que supondría el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde 1972. La agencia se da hasta cuatro intentos para completar el despegue, condicionado a factores técnicos y meteorológicos.
El anuncio llega tras la presentación de la nueva hoja de ruta del organismo, impulsada por su administrador, Jared Isaacman, quien ha defendido un giro estratégico: no solo volver a la Luna, sino permanecer en ella de forma continuada.
Una base lunar en tres fases
El proyecto para establecer una presencia humana estable en la Luna se articulará en tres grandes etapas. En una primera fase experimental, la NASA prevé intensificar las misiones robóticas y tripuladas para acumular experiencia en la superficie lunar.
Posteriormente, el objetivo será desarrollar infraestructuras semihabitables y garantizar una cadena logística estable de suministros. Finalmente, cuando existan vehículos capaces de transportar grandes cargas, se abordará la construcción de infraestructura pesada que permita una presencia humana permanente.
Según las previsiones de la agencia, a partir de 2029 podrían producirse alunizajes tripulados cada seis meses, mientras que desde 2027 se multiplicarán las misiones robóticas.
Ajustes en el programa Artemis
En paralelo, la NASA trabaja en reforzar la fiabilidad de su sistema de lanzamiento SLS, tras los retrasos acumulados entre Artemis I y Artemis II. El objetivo es alcanzar una cadencia de al menos un lanzamiento cada diez meses.
Además, la agencia ha abierto la puerta a colaborar con la industria privada para el aterrizaje lunar. Entre las opciones figura el uso de naves desarrolladas por compañías como la de Jeff Bezos, ante los retrasos en el desarrollo de sistemas alternativos.
Carrera espacial con China
El plan llega en un contexto de creciente competencia internacional. Isaacman ha advertido de que Estados Unidos podría perder la carrera lunar frente a China si no acelera sus capacidades tecnológicas y operativas.
El nuevo enfoque cuenta con la participación de socios internacionales y del sector privado, en un intento de consolidar una presencia sostenida en el satélite terrestre y abrir la puerta a futuras misiones más allá de la Luna.