El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reconocido este jueves que durante los ataques del 7 de octubre de 2023 se produjeron “errores de Inteligencia”, aunque ha rechazado que se produjera ningún acto de “traición” por parte de los servicios secretos del país.
“Hubo un grave fallo a nivel de Inteligencia”, ha indicado, señalando directamente al exjefe del Shin Bet, Ronen Bar, a quien acusa de haber manipulado el protocolo de una reunión mantenida el mismo día de la ofensiva. La destitución de Bar fue duramente cuestionada por la oposición y calificada de “ilegal” por el Tribunal Supremo israelí.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Exteriores y Defensa del Parlamento israelí (Knesset), Netanyahu ha manifestado que con estas explicaciones pretende “despejar así” cualquier sospecha sobre una posible traición en aquella jornada, según recoge el diario ‘The Times of Israel’.
El dirigente ha subrayado que, en aquel momento, nadie contemplaba que “Hamás atacaría” Israel ese día. Ha mencionado varias conversaciones mantenidas entonces con altos cargos del Ejecutivo, entre ellos Bar, el exministro de Defensa Benny Gantz y el ex primer ministro Naftali Bennet.
Netanyahu ha sostenido que “todos ellos pensaban que Hamás había sido disuadido” de emprender operaciones de esa magnitud, si bien no ha aclarado por qué se discutió específicamente ese asunto en aquellas comunicaciones.
Además, ha relatado que en 2014 intentó eliminar a la cúpula de Hamás, pero se encontró con la negativa del estamento militar. Según su versión, el Ejército habría vetado en al menos once ocasiones la posibilidad de matar a Yahya Sinwar, entonces máximo responsable del brazo armado del grupo palestino en la Franja de Gaza, en los meses anteriores a octubre de ese año.
Netanyahu ha aprovechado igualmente su intervención para reiterar que Bar falsificó documentos. El exjefe de la Inteligencia presentó su dimisión el año pasado, después de que el primer ministro tratara de cesarle en un pulso que terminó llegando al Tribunal Supremo.
Bar, por su parte, ha mantenido que no fue apartado por motivos profesionales, sino por la supuesta “falta de lealtad” que le atribuía Netanyahu, quien le habría reclamado una “obediencia total” frente a los tribunales en caso de desencadenarse una crisis constitucional.