Nigeria refuerza su ofensiva aérea antiterrorista en el noreste con nuevos bombardeos sobre enclaves insurgentes

Nigeria intensifica sus bombardeos en Sambisa y los Tumbuns dentro de la Operación HADIN KAI para debilitar a los grupos insurgentes en el noreste.

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Bandera de Nigeria Europa Press/Contacto/Maksim Konstantinov

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La Fuerza Aérea de Nigeria ha intensificado en los últimos días su campaña militar en el noreste del país con una serie de bombardeos contra posiciones insurgentes situadas en el bosque de Sambisa y en la zona de los Tumbuns, dentro del marco de la Operación HADIN KAI.

Según ha informado el propio cuerpo en un comunicado difundido en redes sociales, las acciones se han desarrollado a partir de información de inteligencia considerada “fiable”, lo que ha permitido atacar “con precisión” diversas estructuras estratégicas pertenecientes a los grupos armados.

En la jornada del jueves 30 de abril de 2026, aeronaves militares llevaron a cabo una operación de interdicción aérea en el área de Alafa, en el eje de Sambisa. Durante esta ofensiva, varios refugios y centros logísticos atribuidos a grupod terroristas quedaron destruidos tras una serie de ataques consecutivos, lo que —de acuerdo con la Fuerza Aérea— habría mermado de forma notable sus capacidades operativas.

Las acciones se reanudaron el viernes 1 de mayo con una nueva operación sobre Metele, en los Tumbuns, después de que los servicios de vigilancia nigerianos detectaran una posición fortificada en una isla utilizada como base por combatientes insurgentes.

La nota castrense detalla que en ese emplazamiento se había confirmado la presencia de decenas de milicianos, además de instalaciones de almacenamiento y un sistema defensivo compuesto por trincheras. Los bombardeos habrían alcanzado directamente estos objetivos, provocando importantes bajas entre los insurgentes y causando daños materiales de consideración.

Aunque el comunicado no menciona de forma específica qué grupos armados se han visto afectados, las zonas de Sambisa y los Tumbuns han sido históricamente escenario de actividad de organizaciones insurgentes en el noreste del país. Por ello, las autoridades encuadran este tipo de operaciones dentro de la ofensiva general contra el terrorismo en la región, incluso cuando no se detalla la autoría concreta de cada ataque.

Desde la cúpula militar nigeriana, el jefe del Estado Mayor del Aire, el mariscal del aire Sunday Kelvin Aneke, ha elogiado el papel de las unidades desplegadas, resaltando su “profesionalismo y efectividad en combate”. Del mismo modo, ha reafirmado la voluntad de sostener y aumentar la presión militar hasta eliminar por completo las amenazas: “Las operaciones persistirán con mayor intensidad hasta que todas las capacidades terroristas sean desmanteladas y las amenazas a la seguridad nacional completamente neutralizadas”.

La Fuerza Aérea ha explicado que estos bombardeos se inscriben en una estrategia de presión constante, orientada a impedir que los grupos insurgentes puedan reorganizarse y a reducir su margen de maniobra en el noreste nigeriano.

Esta parte del país sigue siendo el principal foco de actividad de Boko Haram y de su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA). No obstante, en los últimos años la inseguridad se ha extendido a otras áreas del norte y del noroeste, lo que ha disparado las alarmas sobre la posible expansión de redes y bandas criminales y su impacto sobre la población civil.