El Ejecutivo de Nueva Zelanda ha llamado a consultas al embajador de Israel en Wellington para trasladarle su protesta por las actuaciones del ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, después de que este difundiera el miércoles un vídeo en el que reprende y humilla a los activistas de la última flotilla interceptada en aguas internacionales del mar Mediterráneo.
El ministro de Exteriores neozelandés, Winston Peters, ha subrayado que Wellington “condena el comportamiento del ministro israelí Itamar Ben Gvir”, sobre quien pesa una prohibición de entrada en Nueva Zelanda, decretada en 2025, por “socavar de forma grave y deliberada la paz y la seguridad y acabar con las posibilidades de una solución de dos Estados”.
“Su reciente conducta con respecto a la flotilla de Gaza, que ha sido firmemente criticada por su propio primer ministro (Benjamin Netanyahu), es una confirmación más de esa postura”, ha señalado Peters en un mensaje en redes sociales, donde ha recalcado además que Nueva Zelanda “espera que Israel cumpla sus obligaciones legales internacionales, también en su trato a los neozelandeses que eran parte de la flotilla”.
El jefe de la diplomacia neozelandesa ha añadido que “hemos dado instrucciones al Ministerio de Exteriores para que convoque al embajador israelí para que exprese de forma directa nuestra grave preocupación (por la situación)”, sumándose así a la ola de reproches internacionales a las acciones de Ben Gvir, ya censuradas también por el propio Netanyahu y por el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar.
En la grabación difundida por el ministro se le ve paseando entre activistas internacionales arrodillados y esposados en el puerto de Ashdod, a donde fueron llevados por la Armada israelí, mientras agita una bandera de Israel. “Así es como recibimos a los que apoyan el terrorismo. Bienvenidos a Israel”, afirmó.
El vídeo recoge a decenas de activistas de rodillas, con la cabeza pegada al suelo y rodeados de agentes armados, mientras suena el himno israelí por los altavoces. También se aprecia cómo varios de ellos son conducidos por las fuerzas de seguridad, esposados y con la mirada baja.