El Ejecutivo de Pakistán ha lanzado bombardeos sobre Kabul, capital de Afganistán, y otras zonas del país, según informó en la madrugada de este viernes, atribuyéndose la muerte de al menos “133 talibán afganos”. El ministro de Defensa pakistaní, Jawaya Asif, ha descrito ya la situación como una “guerra abierta” con Afganistán.
“Continúan los contraataques pakistaníes contra objetivos en Afganistán. Se ha confirmado la muerte de 133 talibán afganos y más de 200 heridos. Se estiman muchas más bajas en ataques contra objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar”, ha señalado el ministro de Información, Ataulá Tarar, en un comunicado difundido en redes sociales, con datos actualizados a las 3.40 (hora local) sobre la operación denominada “Ira de la Verdad”.
El propio Tarar ha añadido que las fuerzas armadas de Pakistán han destruido “más de 80 tanques, piezas de artillería y vehículos blindados”, además de 27 posiciones talibán, y ha informado de la captura de otros nueve puestos.
Frente a esta versión, el portavoz del Gobierno afgano, Zabihulá Muyahid, ha asegurado en redes sociales que “nadie ha resultado herido”, aunque ha reconocido que “el cobarde ejército paquistaní ha bombardeado algunos lugares de Kabul, Kandahar y Paktia”.
Acusaciones cruzadas y ruptura total
El ministro de Defensa de Pakistán, Jawaya Asif, ha acusado a los talibán afganos de haberse convertido “en un aliado de India”, a pesar de que, según ha recalcado, “el papel de Pakistán en el pasado ha sido positivo”. En este sentido, ha recordado que el país “ha acogido a 5 millones de afganos durante 50 años. Incluso hoy, millones de afganos se ganan la vida en nuestra tierra”.
“Nuestra paciencia se ha agotado. Ahora tendremos una guerra abierta con vosotros”, ha advertido en una publicación en redes sociales, en la que ha subrayado que “hoy, cuando (los talibán) han intentado atacar a Pakistán con agresión, nuestras fuerzas están dando una respuesta decisiva”.
La escalada se ha producido pocas horas después de que el portavoz talibán en Afganistán anunciara que el Ejército afgano había comenzado a atacar “bases e instalaciones paquistaníes a lo largo de la Línea Durand” —la frontera de 2.640 kilómetros entre ambos países— en operaciones “en respuesta a las insurrecciones de los círculos militares paquistaníes”. En ese mensaje, Muyahid habló de la muerte de “alrededor de 40” militares pakistaníes y de la recuperación de los cuerpos de trece soldados afganos fallecidos.
Escalada en un clima de máxima tensión
El repunte de la violencia se produce en un contexto ya extremadamente tenso entre Islamabad y Kabul. A comienzos de semana, las autoridades afganas denunciaron ante el Consejo de Seguridad de la ONU una serie de bombardeos llevados a cabo por Pakistán durante el fin de semana, que habrían causado la muerte de más de una decena de civiles.
Kabul sostuvo entonces que esos ataques iban dirigidos contra “campamentos y escondites terroristas” del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibán paquistaníes, y del grupo yihadista Estado Islámico, en el marco de una operación de represalia por los recientes atentados suicidas perpetrados en territorio pakistaní.