Las autoridades paquistaníes han comunicado una "pausa temporal" en los ataques contra posiciones del grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibán paquistaníes, en territorio afgano con motivo de la festividad del Eid al Fitr, que pone fin al mes sagrado del Ramadán.
El ministro de Información, Ataulá Tarar, ha explicado que, "ante la proximidad de la festividad islámica del Eid y tanto por iniciativa propia como a petición de los países hermanos de Arabia Saudí, Qatar y Turquía, el Gobierno de Pakistán ha decidido anunciar una pausa temporal en la 'Operación Ghazab lil Haq' en curso contra los terroristas y su infraestructura de apoyo en Afganistán".
Tarar ha concretado que esta suspensión de las operaciones militares se aplicará desde la medianoche de este miércoles hasta la medianoche del lunes 23 de marzo. "Pakistán ofrece este gesto de buena fe y en consonancia con las normas islámicas", ha señalado en sus mensajes en redes sociales al detallar el alcance de la medida.
Pese a este alto el fuego limitado en el tiempo, el ministro ha subrayado que, si se produjera algún ataque desde el lado afgano, ya sea un incidente transfronterizo, el uso de drones o un atentado "terrorista" contra suelo paquistaní por parte de Kabul, la operación "se reanudará de inmediato con renovada intensidad".
La actual espiral de tensión entre Islamabad y Kabul se remonta a finales de febrero, cuando Pakistán llevó a cabo una serie de bombardeos contra presuntos enclaves del TTP y de Estado Islámico en el país vecino. Estas acciones desencadenaron la respuesta de las autoridades impuestas por los talibán en Afganistán, que lanzaron ofensivas en distintos puntos de la frontera compartida.
Desde el repunte de las hostilidades entre ambos países, un total de 76 civiles han perdido la vida y 213 han resultado heridos, mientras que alrededor de 40.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, entre ellas más de 5.600 familias, de acuerdo con las cifras recopiladas por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
La OCHA ha alertado de que más de 318 viviendas han quedado destruidas o sufren daños severos, y ha indicado que este deterioro de la infraestructura civil está interrumpiendo servicios básicos y comunicaciones en diversas zonas. Además, los precios de productos esenciales, como el arroz y el aceite vegetal importados, han registrado incrementos de entre un 20% y un 40% desde diciembre de 2025, lo que agrava la situación de las comunidades afectadas.
Entre las necesidades más urgentes, el organismo humanitario de la ONU destaca el acceso a vivienda, agua potable, servicios sanitarios y ayuda alimentaria. La OCHA también ha advertido de que la escalada del conflicto en Irán y en el conjunto de la región está añadiendo un factor extra de incertidumbre a las operaciones de logística humanitaria y a la llegada de suministros.