Pakistán declara "guerra abierta" a Afganistán tras bombardear Kabul y reivindicar más de 130 muertos

El Gobierno de Pakistán ha confirmado bombardeos sobre Kabul y otras ciudades afganas y asegura haber causado 133 bajas talibán en una operación denominada “Ira de la Verdad”. Kabul niega la cifra de víctimas y afirma haber matado a 55 soldados paquistaníes en ataques a lo largo de la Línea Durand

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Un vehículo dañado después de un ataque aéreo pakistaní en la provincia de Nangarhar, Afganistán Europa Press/Contacto/Saifurahman Safi

Un vehículo dañado después de un ataque aéreo pakistaní en la provincia de Nangarhar, Afganistán Europa Press/Contacto/Saifurahman Safi

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Pakistán declara “guerra abierta” a Afganistán tras bombardear Kabul

La tensión entre Pakistán y Afganistán ha entrado en una fase inédita tras los bombardeos lanzados por Islamabad sobre Kabul, Kandahar y varias provincias fronterizas, en lo que el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif (mencionado oficialmente como Jawaya Asif en las comunicaciones difundidas), ha calificado como una “guerra abierta”.

La operación militar, bautizada por Islamabad como “Ira de la Verdad”, se desarrolló durante la madrugada y, según el ministro de Información paquistaní Ataulá Tarar, habría dejado 133 talibán afganos muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción de decenas de vehículos militares y puestos de control.

Sin embargo, el portavoz del Gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, ha negado categóricamente esas cifras y ha asegurado que “nadie ha resultado herido”, aunque ha confirmado que el “ejército paquistaní ha bombardeado algunos lugares de Kabul, Kandahar y Paktia”.

Escalada militar en la Línea Durand

La crisis ha escalado en cuestión de horas. Tras los ataques iniciales, el Ministerio de Defensa afgano anunció ofensivas contra “bases e instalaciones paquistaníes a lo largo de la Línea Durand”, la frontera de 2.640 kilómetros que separa ambos países y que históricamente ha sido foco permanente de tensión.

Kabul asegura que en esas operaciones murieron 55 soldados paquistaníes, se capturaron dos bases y 19 puestos militares. Además, reconoce la muerte de ocho militares afganos y 13 civiles heridos, entre ellos mujeres y niños, en un supuesto ataque con misiles contra un campo de refugiados en Nangarhar. Islamabad no ha confirmado esas bajas.

El trasfondo: el TTP y la acusación de alianza con India

La ruptura se produce en un contexto ya extremadamente frágil. Pakistán acusa al Gobierno talibán afgano de dar cobertura o permitir la actividad del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), responsable de numerosos atentados en territorio paquistaní. Por su parte, Kabul sostiene que los bombardeos del fin de semana -denunciados incluso ante el Consejo de Seguridad de la ONU- se dirigieron contra civiles y no contra posiciones terroristas.

En sus declaraciones más duras, el ministro de Defensa paquistaní llegó a acusar a los talibán de haberse convertido en “aliados de India”, una afirmación de enorme carga geopolítica en una región donde la rivalidad entre Islamabad y Nueva Delhi es estructural.

Un conflicto con riesgo regional

Este choque directo entre dos Estados -aunque uno esté gobernado por el Emirato Islámico talibán- supone un salto cualitativo respecto a los habituales intercambios de fuego fronterizos. Pakistán ha acogido durante décadas a millones de refugiados afganos y mantiene una relación ambivalente con los talibán desde su regreso al poder en 2021. Sin embargo, la creciente actividad del TTP ha tensado esa relación hasta un punto crítico.

Si la “guerra abierta” anunciada por Islamabad se traduce en operaciones prolongadas, la región podría enfrentarse a:

  • Nuevos flujos de desplazados.
  • Recrudecimiento del terrorismo transfronterizo.
  • Mayor implicación indirecta de actores regionales.
  • Inestabilidad en un momento de fragilidad global.

De momento, ambos gobiernos mantienen versiones contradictorias sobre las cifras de muertos, lo que complica verificar el alcance real de los combates.