Peter Magyar ha asumido este sábado el cargo de primer ministro de Hungría en una ceremonia oficial en Budapest, arropado por las felicitaciones de distintos dirigentes de la Unión Europea. Su llegada al poder se interpreta como el inicio de una etapa de acercamiento a Bruselas tras los años de fricciones con el anterior jefe del Gobierno, Viktor Orbán.
“Enhorabuena a Peter Magyar por asumir el cargo de primer ministro de Hungría”, ha trasladado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en un mensaje publicado en redes sociales en el que ha destacado la “feliz coincidencia” entre la ceremonia y las celebraciones del Día de Europa que marca el nacimiento de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero, germen de la Unión Europea.
El nuevo primer ministro ha asegurado que su triunfo en las elecciones de abril supondrá el arranque de una fase distinta para el país. “Los húngaros nos han dado la autoridad para poner fin a décadas de estancamiento, para abrir un nuevo capítulo, y aprenderemos a vivir como una sola nación de nuevo”, ha manifestado ante el Parlamento nacional.
Magyar tiene previsto dirigirse también a la multitud congregada frente al edificio del Parlamento en Budapest para celebrar lo que ha definido como el retorno de Hungría a la democracia liberal. Como gesto simbólico, la bandera de la Unión Europea ha vuelto a colocarse en la fachada del imponente edificio neogótico por primera vez en 12 años, un giro que contrasta con la línea cada vez más prorrusa y antieuropea seguida por Orbán desde su regreso al poder en 2010.
Respaldado por una supermayoría parlamentaria, Magyar ha prometido recuperar los bienes públicos presuntamente desviados y desmontar por completo el entramado político levantado por su predecesor. Ha dado además de plazo hasta finales de mayo a los principales cargos afines a Orbán, entre ellos el presidente, el fiscal general y varios altos magistrados, para que presenten su dimisión.
Entre las prioridades inmediatas del nuevo Ejecutivo figura el desbloqueo de más de 20.000 millones de dólares en fondos europeos, considerados esenciales para reactivar la economía húngara y generar margen presupuestario con el que cumplir promesas clave de campaña, como el refuerzo del gasto en sanidad y educación, sectores tradicionalmente infrafinanciados.
En esta línea, el Gobierno planea revisar y modificar las cuentas públicas de este año una vez concluya una auditoría detallada, según explicó el sábado a los medios Andras Karman, nuevo ministro de Finanzas. “Nos encontraremos en una situación muy difícil, pero saldremos adelante”, afirmó, según el portal de noticias 444.hu.
Para liberar los fondos, entre ellos casi 10.000 millones de euros que caducan tras agosto, Magyar se ha comprometido a actuar con rapidez para reforzar el Estado de derecho y atajar la corrupción. Su intención es cerrar antes de que termine el mes un nuevo acuerdo político con las instituciones comunitarias que permita reactivar el flujo de recursos.
La expectativa de un entendimiento con Bruselas ya se refleja en los mercados: el florín húngaro se ha revalorizado más de un 8 % frente al euro en lo que va de año, ante la previsión de que el dinero comunitario vuelva a llegar al país. Además, el compromiso de Hungría de avanzar hacia la adopción del euro –una opción a la que Orbán se había opuesto firmemente por considerarla una cesión inaceptable de soberanía– ha dado un impulso adicional a los activos húngaros.