El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha sostenido este lunes que el diálogo no puede interpretarse como una rendición, en respuesta a las palabras de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien ha recalcado que no está “dispuesto” a ofrecer concesiones a las autoridades iraníes. Estas declaraciones se producen después de que Teherán trasladara a Pakistán su última contestación dirigida a Washington en un contexto de negociaciones bloqueadas.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Pezeshkian ha subrayado que “El diálogo no significa rendirse. La República Islámica de Irán entabla el diálogo con dignidad, autoridad y con el objetivo de preservar los derechos de la nación”, insistiendo en que Teherán “bajo ninguna circunstancia renunciará a los derechos legítimos del pueblo y del país”.
El mandatario ha añadido además que “Con sensatez y con todas nuestras fuerzas, hasta el último aliento, serviremos al pueblo y salvaguardaremos los intereses y el honor de Irán”.
Por su parte, el inquilino de la Casa Blanca afirmó horas antes, en una entrevista telefónica con el diario 'The New York Post', que no está “dispuesto” a hacer concesiones a Irán y advirtió de que el país asiático sabe “lo que va a pasar pronto”, sin ofrecer más precisiones sobre sus planes.
Interrogado acerca de sus comentarios del pasado viernes sobre una posible moratoria de 20 años en el enriquecimiento de uranio, Trump respondió que “no estoy dispuesto a nada en este momento”.
Este lunes, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ha indicado que los contactos diplomáticos en torno a un marco para una propuesta de paz, planteada inicialmente a partir de una iniciativa iraní de 14 puntos, continúan en curso. Según ha recogido la agencia oficial iraní IRNA, Washington remitió “una serie de puntos revisados y consideraciones” a través de Pakistán la semana pasada.
Islamabad encabeza este canal de diálogo desde el alto el fuego declarado el 8 de abril, aunque las divergencias entre las partes han frustrado por ahora la convocatoria de una segunda ronda destinada a concretar los siguientes pasos de una tregua que el presidente estadounidense ha prorrogado desde entonces sin fijar un límite temporal.
Entre las razones esgrimidas por Teherán para no desplazarse a Pakistán figura el bloqueo del estrecho de Ormuz y el reciente asalto e incautación de buques iraníes en la zona por fuerzas estadounidenses, acciones que la parte iraní considera una violación del alto el fuego y un obstáculo directo para el avance del proceso negociador.