Polonia alerta de una tercera guerra mundial “como la de nuestros abuelos” en plena escalada global con Irán y Rusia

El ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski, advierte de que Europa se mueve en una “zona entre la paz y la guerra” mientras aumentan las tensiones internacionales por Ucrania y la escalada en Oriente Próximo con Irán

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Radoslaw Sikorski, ministro de Exteriores de Polonia. Roman Koziel/ZUMA Press Wire/dpa

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Polonia eleva el tono ante el riesgo de un conflicto global

Europa vuelve a hablar en términos que parecían desterrados del vocabulario político. El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, ha advertido de que el mundo atraviesa una “situación grave” y que una eventual guerra podría alcanzar una dimensión “como la que vieron nuestros abuelos y bisabuelos”, en referencia directa a las dos guerras mundiales del siglo XX.

La declaración se produce en un contexto de máxima tensión internacional: la guerra en Ucrania sigue abierta, la relación entre Occidente y Rusia continúa deteriorándose y, en paralelo, el foco se ha desplazado hacia Oriente Próximo tras el aumento de las hostilidades entre Israel, Estados Unidos e Irán.

Europa, “entre la paz y la guerra”

Sikorski sostuvo que la pasividad ante las amenazas actuales puede interpretarse como una invitación a la escalada. Según su análisis, el continente se encuentra en una “zona intermedia” donde formalmente no hay guerra declarada entre potencias, pero los elementos de confrontación -militar, híbrida y económica- ya están activos.

En ese marco, pidió reforzar la unidad europea y avanzar hacia una mayor capacidad de defensa autónoma, especialmente en el flanco oriental de la OTAN, donde Polonia comparte frontera tanto con Rusia como con Ucrania.

Rusia como amenaza estratégica para Varsovia

Buena parte de su intervención giró en torno a la guerra en Ucrania. El ministro calificó a Rusia como una amenaza existencial para su país y advirtió de que una eventual derrota ucraniana no reduciría el riesgo para Europa, sino que lo aumentaría.

Polonia considera que el apoyo a Kiev no es solo una cuestión de solidaridad, sino de supervivencia estratégica. En Varsovia existe la convicción de que el equilibrio de seguridad europeo depende directamente del resultado del conflicto.

La escalada con Irán añade presión al tablero global

Mientras Europa debate su seguridad oriental, el escenario internacional se complica por la creciente tensión con Irán. Las operaciones militares en Oriente Próximo y las amenazas cruzadas entre Teherán, Israel y Washington han reactivado el temor a una confrontación regional con implicaciones globales.

La combinación de guerra en Ucrania, presión energética, rearme europeo y volatilidad en Oriente Próximo alimenta el discurso de que el mundo atraviesa una fase de reordenamiento geopolítico acelerado.

Lealtad a Estados Unidos, pero con memoria histórica

Sikorski reafirmó la alianza con Estados Unidos, aunque introdujo una matización significativa: Polonia seguirá siendo un socio leal, pero no puede permitirse ingenuidad estratégica.

En ese sentido evocó el precedente histórico de 1945 y la redistribución de esferas de influencia en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, un episodio que en la memoria política polaca sigue siendo una advertencia sobre los límites de la geopolítica de grandes potencias.

El mensaje de Varsovia: Europa debe reforzarse

El fondo del discurso es claro: Europa necesita mayor cohesión política y capacidad defensiva si quiere evitar que la actual escalada derive en un conflicto de mayor escala.

Las palabras del jefe de la diplomacia polaca no implican una guerra inminente, pero sí reflejan un clima de alerta creciente en el este de Europa. Para Varsovia, el riesgo no es teórico: es estratégico.

En un momento marcado por el aumento del gasto militar, el debate sobre autonomía estratégica y la presión en múltiples frentes, el mensaje que llega desde Polonia es inequívoco: el continente debe prepararse para un escenario prolongado de inestabilidad.