Portugal vota el domingo en unas presidenciales marcadas por el temporal con ventaja para el candidato socialista

Portugal celebra el domingo una tensa segunda vuelta presidencial marcada por el temporal y con el socialista António José Seguro como claro favorito.

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António José Seguro, candidato a la Presidencia de Portugal. Europa Press/Contacto/Henrique Casinhas

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El socialista António José Seguro afronta este domingo la segunda vuelta de las presidenciales portuguesas como principal favorito frente al líder de Chega, el ultraderechista André Ventura, en unos comicios condicionados por los daños del fuerte temporal de lluvias que ha golpeado el sur del país y con un férreo cordón sanitario en torno al candidato de extrema derecha por parte de fuerzas progresistas y conservadoras.

Seguro ya se presentó como aspirante independiente en la noche de celebración de su victoria en la primera vuelta. No tuvo que insistir demasiado: horas después, destacadas figuras de la derecha tradicional portuguesa anunciaron públicamente que le respaldarían en esta segunda ronda.

Las encuestas le otorgan en torno al 67% de los sufragios, lo que supondría una victoria personal tras desaparecer del primer plano político en 2014, cuando perdió las primarias frente al ex primer ministro António Costa, y al mismo tiempo serviría para reivindicar al Partido Socialista después del duro revés sufrido en las legislativas de 2024.

Con 64 años, Seguro ha centrado buena parte de su campaña en la defensa de la sanidad pública, sumida en uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas, con un brote de gripe que ha desbordado el sistema, ya lastrado por graves carencias estructurales y una alarmante falta de profesionales que ha provocado varios cierres.

Su propuesta ha sido la más institucional de todo el proceso, frente a otros aspirantes que abogan por una jefatura del Estado mucho más intervencionista, como la de Ventura, del que le separa “un océano de diferencias”, tal y como subrayó semanas atrás en el único debate televisado de esta segunda fase de la campaña.

Ventura, por su parte, ha explotado precisamente esas diferencias y ha articulado su mensaje en dos ejes: presentarse como la única alternativa frente a un sistema al que dice combatir y lanzar todo tipo de ataques contra Seguro y contra los dirigentes de la derecha tradicional que le han retirado su apoyo.

El líder de Chega ha orientado así su discurso a cargar contra las minorías —mantiene desde hace años una cruzada contra la comunidad gitana—, contra la inmigración, contra el propio Estado y sus instituciones, y contra un bipartidismo al que acusa de conspirar en su contra.

El dirigente de la ultraderecha portuguesa llega a esta cita con alrededor de un 32% de intención de voto en los sondeos, en un nuevo test sobre su techo electoral tras el revés de las municipales, y con la mirada puesta en convertirse en primer ministro, objetivo que se perfila como su verdadera meta tras un ascenso fulgurante desde la abogacía y las tertulias futbolísticas.

Una segunda vuelta condicionada por la borrasca

La recta final de estas presidenciales está fuertemente condicionada por las consecuencias del temporal de lluvias, especialmente en el sur. La borrasca “Leonardo” ha obligado a evacuar decenas de localidades que ya habían sufrido los daños del anterior episodio de mal tiempo, “Kristin”.

En la localidad alentejana de Alcácer do Sal, anegada desde el miércoles de la semana pasada, las autoridades han decidido aplazar la votación, y no se descarta que alguno de los 68 municipios en estado de emergencia adopte la misma medida.

El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, ya avanzó durante una visita a esta población la posibilidad de que las zonas más afectadas tuvieran que retrasar unos días su paso por las urnas, tal y como contempla la legislación en situaciones excepcionales.

Chega, en cambio, ha exigido que el aplazamiento se extienda a todo el país, lo que ha obligado a Rebelo de Sousa a telefonear a Ventura para aclararle que la fecha de la votación no puede modificarse a solo dos días de su celebración, de acuerdo con la ley electoral.

El temporal ha dejado al menos ocho fallecidos, miles de heridos y en torno a 100.000 personas siguen sin suministro eléctrico una semana después. El Gobierno, que calcula los daños en más de 4.000 millones de euros, se enfrenta a fuertes críticas por la gestión de la emergencia.