Putin ensalza el “heroísmo soviético” en el Día de la Victoria como ejemplo para sus tropas en Ucrania

Putin convierte el Día de la Victoria en un llamamiento a sus tropas en Ucrania, en una conmemoración sin desfile militar y bajo un frágil alto el fuego.

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El presidente ruso, Vladimir Putin, deposita flores durante una ceremonia en Moscú (imagen de archivo) -/Kremlin/dpa

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El presidente ruso, Vladimir Putin, ha presidido este sábado en Moscú los actos del Día de la Victoria, con los que se recuerda la derrota de la Alemania nazi a manos de la Unión Soviética. La ceremonia, marcada de nuevo por la guerra en Ucrania, ha servido al mandatario para lanzar un mensaje de respaldo a las fuerzas rusas desplegadas en el frente, en un contexto singular por el alto el fuego pactado con Kiev y por la ausencia de armamento pesado en las celebraciones.

Desde la tribuna instalada en la capital, Putin ha evocado “el heroísmo del pueblo soviético” que logró frenar la invasión nazi durante la II Guerra Mundial —la Gran Guerra Patria en la terminología rusa—, un conflicto que dejó, según un difícil consenso entre historiadores, entre 20 y 30 millones de muertos en la antigua URSS entre mayo de 1941, cuando comenzó la Operación Barbarroja, y la capitulación alemana en mayo de 1945.

Fiel a la línea argumental que mantiene desde el inicio de la invasión de Ucrania, el dirigente ruso ha vuelto a apoyarse en el pasado bélico para insuflar moral a sus militares. “La gran hazaña de la generación victoriosa inspira a los soldados que hoy realizan operaciones militares especiales. Se enfrentan a una fuerza agresiva armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Y, sin embargo, nuestros héroes siguen adelante”, ha afirmado ante los asistentes.

Putin ha subrayado también que “nuestros soldados sufrieron pérdidas colosales, hicieron sacrificios colosales en nombre de la libertad y la dignidad de los pueblos de Europa. Se convirtió en la personificación del coraje y la nobleza, la fortaleza y la humanidad, y se coronó con la gran gloria de una victoria monumental”. Sus palabras han coincidido con las celebraciones del Día de Europa, con las que los líderes europeos recuerdan la propuesta de 1950 que dio origen a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, embrión de la actual Unión Europea.

La efeméride adquiere este año un cariz particular en Moscú: Putin ha ordenado que, a diferencia de la costumbre, no se realice el tradicional desfile militar. El Ministerio de Defensa ruso anunció la semana pasada que, por primera vez desde 2007, la conmemoración se desarrollaría sin exhibición de vehículos blindados y otros sistemas de combate. Tampoco han participado los cadetes de academias militares ni organizaciones juveniles, aunque sí se ha mantenido el espectáculo de aviación.

La decisión llega tras varios incidentes con drones en territorio ruso. El lunes, uno de estos aparatos impactó contra un edificio residencial de alto nivel situado a unos seis kilómetros del Kremlin, un hecho poco habitual en la capital, donde las defensas antiaéreas suelen derribar este tipo de proyectiles antes de que penetren en el núcleo de seguridad. El viernes, Rusia afrontó además una ofensiva masiva con drones, con operaciones ucranianas que se extendieron desde el sur del país hasta la región de los Urales, a unos 1.700 kilómetros de la frontera.

El contexto de seguridad se ve condicionado, asimismo, por el frágil alto el fuego de tres días —9, 10 y 11 de mayo— acordado con Ucrania y auspiciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que incluye un intercambio de prisioneros en términos de paridad: 1.000 ucranianos por 1.000 rusos.

Según ha informado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, el acto en la Plaza Roja se ha desarrollado sin incidentes. Desde Kiev, las autoridades ucranianas han ironizado sobre su compromiso de no atacar las coordenadas de la emblemática plaza durante las celebraciones y han llegado a conceder su “permiso” para que el evento se lleve a cabo sin sobresaltos.