Quién es Roberto Sánchez, el exministro que irrumpe por sorpresa como alternativa a Fujimori en las elecciones de Perú

El candidato de izquierda propone mayor intervención del Estado, redistribución económica y un enfoque centrado en el “Perú profundo”

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El candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez. Europa Press/Contacto/El Comercio

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El avance del escrutinio electoral en Perú ha situado por sorpresa a Roberto Sánchez como uno de los protagonistas de la contienda presidencial, al disputarle el segundo puesto a Keiko Fujimori en una elección marcada por la fragmentación del voto y la alta competencia entre múltiples candidaturas.

Sánchez, candidato de la coalición Juntos por el Perú, ha ganado terreno a medida que avanza el conteo oficial, consolidándose como la principal referencia de la izquierda en esta fase del proceso electoral y poniendo en cuestión la ventaja inicial de otros aspirantes conservadores.

En el recuento inicial de los comicios, el segundo puesto estaba previsto para el candidato conservador Rafael López Aliaga, de la formación Renovación Popular. Pero este inesperado giro en el recuento electoral ha dado alas al posible segundo protagonista en la segunda vuelta.

Exministro en el Gobierno de Pedro Castillo

Roberto Sánchez fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno del expresidente Pedro Castillo, con quien mantiene afinidad política y a quien se le vincula ideológicamente dentro del llamado bloque de izquierda andina.

Su trayectoria política reciente ha estado marcada por su paso por el Ejecutivo y su posterior liderazgo de una candidatura que busca aglutinar a sectores progresistas y electores desencantados con las fuerzas tradicionales.

Un discurso centrado en el “Perú rural” y el cambio político

Durante la campaña, Sánchez ha construido su discurso en torno a la representación del llamado “Perú profundo”, con especial énfasis en las zonas rurales y andinas, que considera históricamente marginadas por el sistema político centralista.

En el plano económico, su programa defiende una mayor intervención estatal en sectores estratégicos, el impulso de empresas públicas en áreas clave y una revisión del actual modelo de concesiones y relaciones con grandes compañías. También plantea una política fiscal más progresiva orientada a redistribuir la riqueza.

En el ámbito social, Sánchez centra buena parte de su discurso en el denominado “Perú profundo”, con propuestas dirigidas a reducir la brecha entre Lima y las regiones rurales, especialmente en zonas andinas y amazónicas. Entre sus prioridades figuran la mejora de los servicios básicos, como la salud, la educación y el acceso al agua potable, así como políticas de inclusión para comunidades históricamente marginadas.

Y en el terreno institucional, propone reformas orientadas a combatir la corrupción, reforzar los mecanismos de participación ciudadana y revisar el funcionamiento del sistema político, incluido el papel del Congreso.

Una izquierda fragmentada pero en ascenso

La candidatura de Sánchez se ha beneficiado de la dispersión del voto progresista en múltiples opciones, lo que le ha permitido escalar posiciones en el recuento frente a rivales más consolidados en el centro y la derecha.

Su ascenso lo ha colocado en disputa directa por un eventual pase a segunda vuelta, en un escenario todavía abierto y condicionado por el recuento final de votos.

A falta de completar el escrutinio definitivo, la carrera presidencial en Perú continúa sin un resultado cerrado, con varios candidatos en márgenes estrechos y con la posibilidad de una segunda vuelta aún por definir.

En este contexto, la figura de Roberto Sánchez emerge como uno de los factores clave para entender el reequilibrio de fuerzas en la política peruana tras unas elecciones altamente competitivas.