El primer ministro británico, Keir Starmer, ha comunicado que ha ordenado el despliegue en el Atlántico Norte y en el Ártico de un grupo de buques de guerra encabezado por el portaaviones “Príncipe de Gales”, considerado el buque insignia de la Marina británica, como medida de protección para Groenlandia en respuesta a las demandas del presidente estadounidense, Donald Trump.
El anuncio se ha producido este sábado durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, uno de los principales encuentros internacionales del año, donde ha reiterado su voluntad de reforzar los vínculos con la Unión Europea, en particular en los ámbitos de seguridad y economía, tras varios años marcados por la inestabilidad del Brexit, una etapa de la que Starmer parece distanciarse.
“Ya no somos el país de esos años porque sabemos que, en un mundo peligroso, no hay forma de asumir el control si nos refugiamos en nosotros mismos. Es más, lo entregaríamos, y no voy a permitir que eso suceda: no hay seguridad británica sin Europa, como no hay seguridad europea sin nosotros”, ha señalado.
El jefe del Gobierno británico ha llegado incluso a calificar a Europa como un “gigante dormido” cuyas “enormes capacidades de defensa” terminan situándose “por debajo de la suma de sus partes por la mala planificación y la fragmentación en la planificación de sus adquisiciones industriales”.
Además, Starmer ha ratificado que trabajará para lograr una integración económica más profunda con la Unión Europea y una nueva relación con el mercado único en un mayor número de sectores.