El Ejecutivo británico ha comunicado este viernes la salida provisional de todo su personal diplomático destacado en Irán, en un contexto marcado por la amenaza de un eventual ataque de Estados Unidos contra la república islámica si se frustran las conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán.
En su última nota sobre la situación en el país, el Ministerio de Exteriores detalla que “dada la situación de seguridad, el personal británico se ha retirado de Irán” y que la Embajada sigue “operando en modo remoto”.
Al igual que han hecho en las últimas semanas otros gobiernos, el Foreign Office recomienda encarecidamente no viajar a Irán y alerta a los ciudadanos británicos que permanecen allí de que actúen teniendo en cuenta que su integridad podría verse seriamente comprometida.
En paralelo, hace apenas unas horas China instaba también a sus nacionales a abandonar Irán “lo antes posible”, coincidiendo con el refuerzo del despliegue militar estadounidense en toda la región.
Trump, que inicialmente había amenazado con una operación militar en respuesta a la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní, que Teherán insiste en que persigue exclusivamente objetivos civiles y que se vio gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, en los que murieron más de 1.100 personas en el país asiático.
Desde entonces, las autoridades iraníes han expresado reiteradamente su recelo a retomar el diálogo con Washington a causa de aquella ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre Irán y Estados Unidos para sellar un nuevo pacto nuclear, después de que el acuerdo firmado en 2015 quedara desvirtuado tras la retirada unilateral de la potencia norteamericana en 2018 por decisión del propio Trump.