La vicepresidenta ejecutiva para la Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha reiterado este martes que Groenlandia “no está en venta” y ha advertido de que la Unión Europea atraviesa “tiempos difíciles”, si bien ha descartado que exista ninguna amenaza real contra la integridad territorial de la isla.
“Este tipo de amenazas no son aceptables y se basan en cosas que, por supuesto, no son ciertas. Groenlandia no está en venta”, ha recalcado Ribera al ser cuestionada por los medios sobre los recientes mensajes procedentes de Estados Unidos acerca de la posibilidad de tomar el control de este territorio ártico, que goza de autonomía dentro del Reino de Dinamarca.
La responsable comunitaria ha realizado estas manifestaciones tras su intervención en el Fórum Europa, donde ha repasado la coyuntura que vive actualmente el proyecto europeo y ha analizado los principales retos regulatorios, así como las consecuencias del escenario geopolítico en la actuación de la Unión.
Un escenario especialmente delicado para la UE
En su discurso, la vicepresidenta de la Comisión ha avisado de que la UE se enfrenta a una etapa particularmente complicada, aunque ha admitido que “Europa crece en tiempos difíciles”, antes de recordar que el proyecto comunitario “ha sido señalado como algo a destruir, tanto desde fuera como desde dentro”.
Aun así, se ha mostrado segura de que existe una gran mayoría de ciudadanos europeos que entiende la relevancia de seguir impulsando la construcción común y de aprender a encarar desafíos que “no estaban en el menú de retos” inicialmente previstos.
Ribera ha querido remarcar igualmente el respaldo de la Unión a Dinamarca y a la población de Groenlandia, subrayando que la defensa de la integridad territorial de los Estados constituye un principio esencial recogido en la Carta de las Naciones Unidas y en el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Crítica a la “moral individual como único límite”
En esta línea, la vicepresidenta comunitaria ha insistido en que no son “buenas noticias” los intentos de avalar este tipo de amenazas apelando a “la moral individual como único límite”. Un enfoque que --recuerda-- ya fue descartado “en el origen de los Estados modernos, en la construcción de la democracia”.
Por este motivo, ha pedido no perder de vista que “cualquier ciudadano, en cualquier país del mundo, merece estas garantías” para seguir edificando “prosperidad y paz”, y ha defendido que la reacción de la UE ante estas presiones no debe quedarse en meras declaraciones, sino que ha de servir para consolidar la unidad interna y las alianzas internacionales basadas en reglas.
Durante su participación en el foro, asimismo, ha reivindicado la política de competencia como instrumento esencial para salvaguardar el Estado de derecho, la seguridad jurídica y la igualdad de condiciones en los mercados, y ha destacado la importancia de aplicar normas claras y coherentes que impidan abusos por parte de los actores con mayor poder, protegiendo tanto a los consumidores como a las empresas más expuestas.