El nuevo primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, ha asumido oficialmente el cargo este lunes en una ceremonia en el Palacio Huis ten Bosch de La Haya. Con este acto se convierte en el jefe de Gobierno más joven de la historia del país y en el primero abiertamente homosexual en ocupar el puesto, cuatro meses después de las elecciones generales anticipadas.
La jornada ha comenzado con la firma de los decretos reales y de la documentación relativa al traspaso de poderes por parte de Jetten y del rey Guillermo Alejandro. A continuación, han jurado o prometido sus cargos los ministros del nuevo gabinete, salvo los cuatro que continúan en las mismas carteras respecto al Ejecutivo anterior, según ha detallado la cadena de televisión neerlandesa NOS.
Con 38 años, Jetten se convierte en el primer dirigente del partido de centroizquierda Demócratas 66 (D66), fundado en 1966, en llegar a la jefatura del Gobierno neerlandés. Lo hace después de que la formación lograra en octubre de 2025 una ajustada victoria en las legislativas y cerrara posteriormente un pacto para gobernar en minoría junto a los liberales del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y la Llamada Demócrata Cristiana (CDA).
Minutos antes de la toma de posesión, Jetten escribió en sus redes sociales: “Orgulloso de hacer esto juntos. Es una nueva fase, con gran responsabilidad y, sobre todo, una promesa compartida de trabajar para todos en Países Bajos”. Asimismo, subrayó: “No detenerse en lo que está mal, sino aprovechar lo que se puede mejorar. Eso requiere valentía y colaboración”.
El nuevo gabinete estará integrado por 18 ministros —incluido el propio Jetten— y diez secretarios de Estado. D66 controlará diez ministerios, mientras que el VVD gestionará nueve y la CDA se situará al frente de ocho carteras.
Durante la campaña, el partido de Jetten puso el foco en la crisis de la vivienda, el cambio climático y una política migratoria más estricta. Finalmente se impuso al ultraderechista Partido de la Libertad, liderado por Geert Wilders, que partía como favorito en los sondeos, y consiguió dejarlo fuera del Ejecutivo mediante el acuerdo de coalición, que otorga al Gobierno 66 de los 150 escaños en la Cámara Baja.
La formación del nuevo gabinete llega tras un periodo de fuerte inestabilidad política en Países Bajos, marcado por las elecciones anticipadas y por el hecho de que estos comicios se celebraran apenas once meses después de la constitución del anterior Ejecutivo, en el que participaba la formación de Wilders.
El 30 de enero, los socios de la nueva coalición presentaron su acuerdo de gobierno, un documento de 60 páginas que contempla un incremento del gasto en Defensa, recortes de calado en el sistema sanitario y en la Seguridad Social, así como un endurecimiento de las políticas migratorias.
El pacto prevé destinar 19.000 millones adicionales a Defensa, en línea con el objetivo de la OTAN de alcanzar el 3,5 por ciento del PIB en inversión militar. Además, Países Bajos se ha marcado como objetivo aumentar la plantilla de sus Fuerzas Armadas hasta los 122.000 efectivos.
En materia de asilo, el programa recoge una mayor inversión en los centros de acogida, un control más estricto de los solicitantes que puedan estar implicados en delitos y la aplicación de un sistema de reparto de demandantes de asilo entre municipios. Otra de las prioridades del Ejecutivo es reducir la dependencia de las importaciones energéticas procedentes de otros países.