Las autoridades rusas han sostenido este jueves que el alto el fuego unilateral planteado por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para los días 5 y 6 de mayo no fue más que una simple “campaña de marketing” y han recalcado que, en la práctica, nunca llegó a dar la orden para que se aplicara. Estas declaraciones se producen en plena polémica por las treguas unilaterales y descoordinadas comunicadas el lunes desde Kiev y desde Moscú.
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha explicado en una comparecencia ante la prensa que Moscú “no se ha hizo ilusiones al respecto”, ni “sobre la capacidad real del régimen de Kiev para negociar”. En esta línea, ha subrayado que Zelenski “no ordenó” en ningún momento la puesta en marcha efectiva del alto el fuego anunciado.
“Hasta donde sabemos, Zelenski nunca lo ordenó. Hemos visto esto más de una vez”, ha señalado, acusando además a las autoridades ucranianas de incumplir sus propias treguas, a las que ha calificado como “sangrientas campañas de marketing”, de acuerdo con la información difundida por la agencia de noticias TASS.
Zajarova ha vinculado estos movimientos con la “dura situación a la que hacen frente las fuerzas ucranianas en el frente”. Según ha recordado, “después de que el Ministerio de Defensa de Rusia anunciara que estaba suficientemente preparado para suprimir cualquier provocación del régimen de Ucrania, Zelenski anunció o intentó anunciar el inicio de un alto el fuego la noche del 5 de mayo”.
A su juicio, “no hay duda alguna de que estas acciones han estado motivadas por la idea de echar por tierra la cobertura mediática del alto el fuego anunciad por Rusia para el Día de la Victoria, los días 8 y 9 de mayo, pero también por la mala situación en las líneas de frente”. Ha añadido que las fuerzas ucranianas “necesitan espacio y tiempo para reagrupar tropas y prepararse para seguir adelante con sus operaciones militares y ataques terroristas”.
La portavoz ha indicado igualmente que la orden rusa de alto el fuego, respaldada por el presidente estadounidense, Donald Trump, habría generado una reacción “nerviosa e histérica” por parte del liderazgo ucraniano. “La iniciativa fue apoyada por Trump durante una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, el pasado 29 de abril”, ha apuntado.
En este contexto, ha reiterado que Moscú está dispuesto a atacar Kiev si las fuerzas ucranianas aprovechan el desfile del 9 de mayo, con el que se conmemora la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial, para lanzar ofensivas contra Rusia. Ha instado por ello a la población ucraniana y a las legaciones diplomáticas extranjeras a tomarse con la máxima seriedad esta advertencia y a seguir las indicaciones del Ministerio ante un eventual “ataque en represalia”.
Ya el miércoles, Zajarova remarcó que Moscú no busca la “agresión”, pero insiste en que, en caso de ataque, habrá una contestación por parte de Rusia. “Esto no debe ignorarse. Debe tomarse muy, muy en serio”, afirmó entonces, precisando que se ha remitido una nota de advertencia a todas las misiones diplomáticas extranjeras.
El intercambio de acusaciones se produce en un escenario marcado por los alto el fuego unilaterales y no solapados anunciados desde Kiev y Moscú, sin que exista hasta ahora un entendimiento común ni un compromiso conjunto de observancia.
El lunes, las autoridades rusas comunicaron que respetarían un alto el fuego los días 8 y 9 de mayo con motivo de las celebraciones por la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, advirtiendo de “un ataque masivo” contra Kiev si se producía una violación de esa tregua.
En reacción a este anuncio, el Gobierno ucraniano declaró un alto el fuego a partir de la medianoche del martes y avisó de que respondería “de forma simétrica” si Rusia decidía reanudar los ataques, lo que pone de manifiesto que ambas iniciativas se han planteado al margen de un acuerdo formal y sin garantías claras de que vayan a cumplirse.