Las autoridades rusas han decidido este viernes incluir a la Universidad de Stanford en el registro de organizaciones “indeseable”, lo que implica su incorporación al listado de entidades extranjeras vetadas en el país y expone a cualquier persona vinculada a la institución a posibles consecuencias penales.
La resolución ha sido adoptada por el Ministerio de Justicia de Rusia tras una decisión previa de la Fiscalía General, según recoge el diario 'The Moscow Times', que no ha ofrecido información adicional sobre los motivos concretos de la medida.
Con esta nueva incorporación, el listado elaborado por el Gobierno ruso suma ya 19 centros universitarios, entre ellos la Universidad de Yale, dentro de un total de más de 200 organizaciones extranjeras afectadas. En este grupo figuran, entre otras, el British Council y Amnistía Internacional, en el marco de una amplia campaña de represión frente a la influencia y las ideas procedentes del exterior desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
La legislación rusa establece que las personas que mantengan vínculos con una organización catalogada como “indeseable” —incluidos los estudiantes— pueden enfrentarse a penas de hasta cuatro años de prisión, mientras que los responsables de dichas actividades se arriesgan a condenas de hasta seis años de cárcel.
Paralelamente, el Kremlin ha utilizado de forma reiterada la ley de “agentes extranjeros” para acotar las voces críticas, obligando a más de 1.000 individuos y entidades a cumplir estrictos requisitos de transparencia y a identificar públicamente su trabajo como el de un agente extranjero.
Entre los precedentes destaca el caso de la Universidad de Yale, declarada “indeseable” el pasado mes de julio. En aquel momento, recuerda la agencia de noticias rusa Tass, la Fiscalía General argumentó que las actividades de la institución con sede en Connecticut buscaban atentar contra la integridad territorial de Rusia. A comienzos de este año, la Universidad de California, en Berkeley, y la Universidad de Tufts, junto con su Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia, fueron añadidas igualmente a la lista, según la misma agencia, bajo argumentos similares.