El Kremlin ha advertido este jueves de un "aumento sin precedentes" de la tensión en Oriente Próximo y ha reclamado moderación tanto a Estados Unidos como a Irán, en un contexto marcado por el refuerzo del despliegue militar estadounidense en la región pese a las recientes conversaciones indirectas con Teherán para tratar de cerrar un nuevo pacto sobre el programa nuclear iraní.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha subrayado que "estamos viendo en estos momentos un aumento sin precedentes de las tensiones en la región" y ha insistido en que "esperamos que los medios políticos y diplomáticos, así como las negociaciones, prevalezcan en la búsqueda de un acuerdo".
Al mismo tiempo, Peskov ha recalcado que las maniobras navales conjuntas con Irán que comienzan este mismo jueves en el golfo de Omán y en el norte del océano Índico "estaban coordinadas de antemano", desligándolas de la coyuntura actual en Oriente Próximo, según ha informado la agencia rusa de noticias TASS.
Durante las dos últimas semanas, Estados Unidos e Irán han celebrado dos rondas de contactos indirectos, con la mediación del Gobierno de Omán, en territorio omaní y en Suiza. Estas conversaciones no han desembocado por ahora en ningún entendimiento, mientras persisten las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible ataque si la vía diplomática fracasa.
Trump, que inicialmente había amenazado con una acción militar en respuesta a la represión de las últimas protestas en Irán, pasó después a centrar sus avisos en el programa nuclear iraní. Teherán sostiene que dicho programa tiene exclusivamente fines civiles y recuerda que quedó gravemente afectado por los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, que causaron más de 1.100 muertos en el país asiático.
Hasta ahora, las autoridades iraníes han expresado su recelo a reanudar el diálogo con Washington precisamente por esa ofensiva, ejecutada en pleno proceso diplomático entre ambos países para intentar sellar un nuevo acuerdo nuclear, después de que el pacto firmado en 2015 quedara prácticamente desmantelado tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 por decisión del propio Trump.