Rusia protege hasta Bamako un convoy de combustible frente al cerco de Al Qaeda

Africa Corps escolta un convoy de combustible hasta Bamako mientras la filial de Al Qaeda en el Sahel intenta cercar la capital y desafía a la junta militar.

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Imagen de la ilustración muestra al ejército de Malí durante una visita a EUTM Malí. BELGA PHOTO / NICOLAS MAETERLINCK

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El grupo paramilitar Africa Corps, heredero del antiguo Grupo Wagner y actualmente integrado en el Ministerio de Defensa ruso, ha informado este lunes de que sus efectivos escoltaron el domingo un convoy de camiones cisterna cargados con petróleo hasta la capital de Malí, Bamako, ante los intentos de la rama de Al Qaeda en el Sahel de estrechar el cerco sobre la ciudad.

“Unidades del Africa Corps, junto con el Ejército de Malí y bajo la cobertura de helicópteros de la aviación del Africa Corps, escoltaron camiones cisterna con combustible a Bamako”, ha indicado la organización en un comunicado, en el que ha destacado que “no se permitió que se perpetraran ataques terroristas contra el convoy”.

“Durante el trayecto del convoy, no se detectaron incidentes hostiles ni ataques terroristas”, ha reiterado la nota, antes de remarcar que sus fuerzas, “en coordinación con el Ejército de Malí”, han seguido desarrollando durante las últimas 24 horas “operaciones centradas en la búsqueda de formaciones terroristas y el patrullaje de zonas pobladas”.

La situación en la zona continúa dominada por la incertidumbre y los choques puntuales, después de que el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), filial de Al Qaeda en el Sahel, llamara a un “frente unido” para derrocar a la junta militar que gobierna el país desde 2020 con el objetivo de abrir “una transición pacífica e inclusiva”, a pesar de que días antes el presidente de transición, Assimi Goita, había asegurado que todo estaba “bajo control”.

En la actualidad, Malí está bajo el mando de una junta castrense surgida tras los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos liderados por Goita, hoy jefe del Gobierno de transición. Desde esos acontecimientos, Bamako ha estrechado sus lazos con Rusia y ha tomado distancia respecto a sus socios occidentales tradicionales, entre ellos Francia, la antigua potencia colonial.