Roberto Sánchez adelanta a Fujimori en la primera encuesta de la segunda vuelta de las elecciones de Perú

El sondeo del IEP sitúa al candidato de Juntos por el Perú con un 50,8% frente al 49,2% de Fuerza Popular, en un balotaje marcado por la polarización y el peso del voto rural

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Roberto Sánchez, candidato presidencial peruano. Mariana Bazo / Zuma Press / Europa Press / Contact

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La segunda vuelta presidencial en Perú arranca en empate técnico. Una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), difundida por La República y recogida por Electomanía, sitúa a Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, ligeramente por delante de Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, de cara al balotaje previsto para el 7 de junio

Según la proyección sobre voto válido, Sánchez obtendría el 50,8%, frente al 49,2% de Fujimori. La diferencia es mínima y confirma que la elección sigue completamente abierta. En intención directa de voto, otros agregadores recogen un 32% para Sánchez, un 31% para Fujimori, un 24% de voto blanco o nulo y un 13% de indecisos, lo que evidencia el alto margen de volatilidad de la contienda. 

Una segunda vuelta de máxima tensión

El resultado enfrenta dos proyectos políticos muy distintos. Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, vuelve a competir por la presidencia tras varios intentos fallidos y representa al espacio conservador y fujimorista. Roberto Sánchez, exministro durante la etapa de Pedro Castillo y dirigente de Juntos por el Perú, llega impulsado por el voto rural y por sectores de izquierda que mantienen peso fuera de Lima. 

La primera vuelta ya dejó un escenario muy fragmentado. Fujimori lideró con alrededor del 17% de los votos, mientras Sánchez logró entrar en segunda posición por un margen muy estrecho frente al ultraconservador Rafael López Aliaga, que denunció irregularidades pese a que observadores internacionales no encontraron pruebas de fraude generalizado. 

Lima frente al interior

Una de las claves del proceso vuelve a ser la división territorial. Fujimori mantiene fortaleza en Lima y en sectores urbanos conservadores, mientras Sánchez obtiene mejores registros en provincias y zonas rurales, especialmente en el sur andino. Esa brecha recuerda a la elección de 2021, cuando el voto rural fue decisivo en la victoria de Pedro Castillo.

Para un medio español, la lectura es relevante porque Perú vuelve a entrar en una fase de alta incertidumbre institucional. El país ha tenido ocho presidentes en la última década, una sucesión que refleja la fragilidad de su sistema político y la desconfianza hacia los partidos tradicionales. 

Una encuesta, no una sentencia

El dato del IEP no permite hablar de una ventaja consolidada. La diferencia entre Sánchez y Fujimori es demasiado estrecha y el volumen de voto blanco, nulo e indeciso puede alterar el resultado final. Además, otros sondeos, como Ipsos, han mostrado un empate exacto entre ambos candidatos. 

La campaña que se abre ahora será decisiva para dos objetivos: reducir el rechazo que ambos candidatos generan en amplios sectores del electorado y convencer a un votante que, más que ideológico, se mueve entre el cansancio, la inseguridad, la corrupción y el miedo a un nuevo ciclo de crisis política.