El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respaldado públicamente la decisión de Radio Televisión Española (RTVE) de no participar en el festival de Eurovisión como protesta por la presencia de Israel en el certamen. El jefe del Ejecutivo ha defendido la postura de la corporación pública y ha asegurado que se trata de una decisión “coherente” ante la situación internacional actual.
A través de un mensaje difundido este viernes en sus redes sociales, Sánchez ha vinculado esa decisión con la posición que mantiene España en materia de derechos humanos y legalidad internacional, y ha defendido que ese compromiso también debe reflejarse en el ámbito cultural.
“El silencio no es una opción”, ha señalado el presidente, que ha justificado la ausencia española en el festival como una forma de “plantarse ante la injusticia”. En ese mismo mensaje, ha asegurado que España no puede mostrarse indiferente ante lo que ocurre en Gaza y en Líbano.
Sánchez apela a la coherencia con el caso de Rusia
En su pronunciamiento, el presidente del Gobierno ha recordado además el precedente de Rusia, que fue apartada del festival tras la invasión de Ucrania. Sánchez ha subrayado que España apoyó entonces esa decisión y ha reclamado que se apliquen los mismos criterios en otros escenarios internacionales.
“No puede haber dobles estándares”, ha defendido el jefe del Ejecutivo, que ha situado ese argumento como una de las bases de su respaldo a la decisión adoptada por RTVE.
El presidente también ha reivindicado el origen del festival, al señalar que Eurovisión nació con la vocación de promover la paz, estrechar vínculos entre países europeos y celebrar la diversidad cultural del continente. Desde esa premisa, ha defendido que la postura adoptada por la televisión pública española resulta coherente con esos principios.
Otros países y el debate en torno al festival
En su mensaje, Sánchez también ha hecho referencia a otros países que, según ha señalado, tampoco acudirán al concurso por la presencia de Israel. Entre ellos ha citado a Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia.
Además, ha apuntado al distanciamiento de parte del público respecto al certamen, al asegurar que muchos seguidores del festival se han alejado de Eurovisión en este contexto.
El presidente ha insistido en que la decisión debe entenderse desde la “coherencia”, la “responsabilidad” y la “humanidad”, y ha reiterado que España pretende mantener una posición alineada con los principios que defiende en política exterior.
El respaldo expreso de Sánchez sitúa así al Gobierno detrás de una decisión con fuerte carga política y simbólica, al trasladar el debate sobre la participación en Eurovisión al terreno diplomático y de derechos humanos, en un momento en el que la presencia de Israel en eventos internacionales sigue generando controversia.