Cuba ha empezado este jueves a recibir combustible importado, desafiando el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. Se trata de iniciativas empresariales aisladas y voluntarias, aunque suponen un primer resquicio frente a la asfixia energética, están muy lejos de cubrir las necesidades reales del país.
Los empresarios detrás del asunto, al frente de pequeñas empresas, que han hablado bajo condición de anonimato por temor a represalias y presiones externas, han explicado que estos envíos representan apenas una fracción mínima de los volúmenes de combustible que Cuba necesita para sostener su sistema eléctrico, el transporte y los servicios básicos.
Sanciones de EEUU
La isla atraviesa desde hace meses una crisis energética agravada por las sanciones estadounidenses, que han reducido al límite su capacidad de importación.
El endurecimiento del bloqueo se produjo el pasado enero, cuando Washington frenó los envíos de petróleo procedentes de Venezuela y amenazó con imponer aranceles y sanciones secundarias a cualquier país o empresa que suministrara crudo a Cuba.
La medida, presentada por la Casa Blanca como una herramienta de presión política, ha tenido un impacto directo sobre la población civil.