La sucesión en Irán no es una elección presidencial ni un relevo automático. Es un proceso institucional complejo, opaco y profundamente político. El líder supremo -máxima autoridad del sistema- es designado por la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por clérigos elegidos, aunque bajo una arquitectura institucional donde la influencia de la Guardia Revolucionaria resulta determinante.
Tras la muerte del presidente Ebrahim Raisi en mayo de 2024, el tablero sucesorio cambió por completo. Raisi era considerado por múltiples análisis como uno de los principales candidatos a suceder al actual líder supremo, Ali Khamenei. Su fallecimiento dejó abierta la carrera.
A día de hoy, estos son los nombres que más se mencionan en círculos académicos, diplomáticos y mediáticos especializados.
Mojtaba Jamenei: el nombre más comentado en los círculos internos
Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo, es señalado con frecuencia por analistas internacionales como una figura con creciente influencia dentro de la oficina del líder.
Diversos estudios y reportajes de medios como Reuters y BBC han apuntado en los últimos años a su cercanía con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), actor clave en cualquier transición. Aunque no ostenta el rango clerical más alto, su peso informal en el aparato del poder es considerado significativo.
El debate que genera es evidente: su eventual designación sería interpretada por algunos observadores como una transición de carácter casi dinástico, algo inédito en la República Islámica.
Sadeq Amoli Larijani: legitimidad religiosa y experiencia institucional
Sadeq Larijani es un clérigo de alto rango y miembro de la Asamblea de Expertos. Fue jefe del Poder Judicial iraní y forma parte del Consejo de Discernimiento.
Su perfil cumple con el requisito de autoridad religiosa, elemento central para ejercer como líder supremo. Sin embargo, su trayectoria también ha estado marcada por tensiones dentro del propio establishment conservador. Para algunos analistas, representa una opción institucional con legitimidad clerical clara.
Ali Larijani: perfil político con peso histórico
Ali Larijani, ex presidente del Parlamento, es una figura histórica del sistema iraní. Aunque no es clérigo de máximo rango, su experiencia institucional y su perfil pragmático lo han situado en quinielas sucesorias en distintos momentos.
Su reciente reaparición en puestos institucionales ha sido interpretada por algunos analistas como una posible señal de reposicionamiento interno.
No obstante, el liderazgo supremo exige autoridad religiosa, lo que podría limitar sus opciones si no se opta por una fórmula de transición más política.
Ahmad Khatami: línea dura y ortodoxia ideológica
Ahmad Khatami es miembro de la Asamblea de Expertos y conocido por su alineamiento con el ala más conservadora del sistema.
Su perfil representa continuidad ideológica estricta. Aunque su proyección internacional es menor, cumple el requisito clerical y forma parte del órgano encargado de la designación del líder.
El escenario alternativo: liderazgo colegiado
Algunos expertos en política iraní han planteado la posibilidad -contemplada en la Constitución- de que el liderazgo supremo pueda ejercerse de forma colegiada mediante un consejo.
Aunque no hay señales públicas de que esa opción esté activada, el debate académico existe, especialmente tras la muerte de Raisi y ante el envejecimiento de la actual cúpula.
Las claves que marcarán la sucesión
Más allá de los nombres, la sucesión en Irán depende de tres factores estructurales:
- La decisión formal de la Asamblea de Expertos.
- La influencia real de la Guardia Revolucionaria.
- El equilibrio entre legitimidad religiosa y control del aparato de seguridad.
La transición no solo definirá la política interna iraní, sino también la relación del país con Occidente, Israel y el Golfo Pérsico en un contexto regional extremadamente volátil.
Por ahora, no hay designación oficial ni proceso abierto. Pero en las capitales occidentales y en los centros de análisis estratégicos, la pregunta ya no es si habrá relevo, sino cómo y con qué equilibrio de poder se producirá.