Trump amenaza con echar a España de la OTAN pero el tratado lo impide: solo salidas voluntarias

Estados Unidos dispone de instrumentos de presión política, militar y económica que podrían empujar a España a una salida voluntaria de la Alianza

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El presidente de EEUU, Donald Trump | Niall Carson/PA Wire/dpa

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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no prevé ningún mecanismo para expulsar a un país miembro. El único procedimiento recogido en su tratado fundacional (1949), en su artículo 13, lo que permite es la salida voluntaria de un país miembro, con notificación a Estados Unidos y un plazo de un año, pero no contempla expulsiones. A diferencia de otras organizaciones internacionales, la OTAN no incluye en su marco jurídico sanciones es ese sentido, ni procedimientos de suspensión que deriven en la expulsión.

Así lo corrobora en conversación con Demócrata un exalto cargo de la OTAN, quien remite a un precedente ocurrido con Grecia: "Cuando el régimen de los coroneles tomó el poder en 1967, varios países impulsaron la suspensión de Grecia porque los valores democráticos en los que se basa el Tratado de Washington ya no se cumplían en el país. El intento fracasó y Grecia siguió siendo miembro de pleno derecho, con acceso completo a la información durante todo el periodo de la dictadura".

La misma fuente asegura que se trata de "más ruido que otra cosa" porque recuerda que el departamento de Defensa no es el encargado de la política exterior estadounidense, por lo que se habría hecho para "ver la reacción de España".

De este modo, las recientes amenazas de Donald Trump sobre una posible expulsión de España de la Alianza chocan con el marco jurídico de la organización. El trasfondo de las advertencias estadounidenses giran en torno al desencuentro en materia de gasto en defensa con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, así como al alineamiento político del gobierno español, pero el tratado es claro: ningún aliado puede ser echado de la OTAN, independientemente de las tensiones políticas o militares que puedan surgir dentro de la Alianza.

El único camino: la salida voluntaria

De este modo, el único mecanismo existente para una salida de la OTAN es el recogido en el artículo 13, que marca un procedimiento con tres claves:

  • La decisión de abandonar la OTAN es unilateral, depende exclusivamente del país.
  • Debe realizarse una notificación formal al Gobierno de Estados Unidos, depositario del tratado.
  • La salida se hace efectiva un año después de la notificación.

Sin precedentes de salida formal

En más de siete décadas de historia de la OTAN, ningún país ha activado formalmente el mecanismo de retirada. Sí han existido casos de desvinculación parcial, como el de Francia en 1966, que abandonó la estructura militar integrada, y el de Grecia en 1974, que retiró temporalmente sus fuerzas del mando militar.

Sin embargo, en ambos casos los países siguieron siendo miembros de pleno derecho de la OTAN.

Aunque, como hemos visto, la OTAN no permite expulsar a un país, Estados Unidos, como principal potencia de la Alianza, dispone de herramientas de presión, sin vulnerar el tratado, para empujar a un país como España a una salida voluntaria de la Alianza: palancas políticas, militares y económicas; vías indirectas para forzar una salida de facto.

Presión política y diplomática

La OTAN funciona por consenso y quedar aislado reduce el peso real de un país dentro de la Alianza. EEUU puede recurrir a:

  • Señalamientos públicos que cuestionen el compromiso de España.
  • Aislamiento en decisiones clave dentro del Consejo del Atlántico Norte.
  • Bloqueo de consensos donde España necesite apoyo.

Presión militar: bases y cooperación

España alberga infraestructuras estratégicas clave para EEUU, como las bases de Rota o Morón. Esto abre otra vía de presión:

  • Revisión o reducción de la presencia militar estadounidense.
  • Repliegue de capacidades estratégicas.
  • Menor cooperación en inteligencia o defensa.

No solo tiene impacto militar, sino también económico y geopolítico para España.

Presión económica indirecta

EEUU podría ejercer una presión indirecta sobre España con efectos reales en la economía:

  • Medidas comerciales o arancelarias.
  • Menor apoyo en foros económicos internacionales.
  • Presión sobre inversiones o empresas estratégicas.

Condicionar el papel de España dentro de la OTAN

Otra vía de presión es reducir el peso operativo de España en la Alianza sin expulsarla:

  • Menor acceso a información sensible.
  • Exclusión de proyectos estratégicos o tecnológicos.
  • Limitación de liderazgo en misiones.

Esto generaría una “pertenencia de bajo nivel” que podría hacer menos atractivo seguir dentro. Todas estas palancas tendrían como objetivo empujar una decisión soberana, creando un contexto que empuje a una decisión voluntaria.