Treinta países europeos se coordinan para compartir datos y frenar la inmigración ilegal

Treinta países europeos sellan en Armenia un nuevo pacto para compartir datos, vigilar rutas migratorias y reforzar la lucha contra las mafias.

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Foto de familia durante la cumbre de la Comunidad Política Europea que se celebra este lunes en Armenia ALEXANDROS MICHAILIDIS

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Una treintena de países europeos, reunidos este lunes en Armenia en el marco de la cumbre de la Comunidad Política Europea, han cerrado un acuerdo para intercambiar información actualizada sobre los movimientos migratorios, con el objetivo de adelantarse a posibles crisis como la de 2015 ante el repunte de desplazamientos provocado por las guerras en Sudán, el Cuerno de África y Oriente Próximo.

El nuevo pacto, que da continuidad y amplía el suscrito en la anterior edición de esta cumbre celebrada en Dinamarca en octubre de 2025, introduce por primera vez un sistema conjunto de vigilancia y seguimiento, además de medidas concretas contra las redes de tráfico de personas y una coordinación más estrecha con organismos internacionales como ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones.

Según un comunicado difundido por la oficina del primer ministro británico, Keir Starmer, un total de 33 Estados, entre ellos Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Portugal, Suiza o Grecia, se han sumado al acuerdo. España, no obstante, no figura entre los países que lo han respaldado.

En la cumbre anterior de Copenhague, un grupo inicial de 16 países ya había coincidido en la necesidad de apoyarse mutuamente en la lucha contra el tráfico de personas, en acelerar los retornos de migrantes a sus países de origen y en mejorar la gestión de la migración en origen, entre otros aspectos.

“Este año, ante el importante desplazamiento de población en Sudán, el Cuerno de África y gran parte de Oriente Próximo, estas prioridades siguen siendo tan vitales como siempre y, basándose también en las lecciones aprendidas de la crisis migratoria de 2015 y para evitar una situación similar en el futuro, los líderes han acordado la mejor manera de prepararse y coordinar los esfuerzos”, se lee en el texto, ahora con el apoyo de más países.

Entre los elementos novedosos del acuerdo se incluye un sistema para que los Estados compartan información y monitoreo actualizados, con el fin de mejorar la preparación y articular una respuesta coordinada. Los firmantes también refuerzan su compromiso de golpear las cadenas de suministro de las redes de tráfico, con sanciones dirigidas no solo contra los traficantes, sino también contra quienes les ofrecen apoyo logístico y financiero.

El documento remarca igualmente la importancia de cerrar nuevos acuerdos de retorno con países de origen y tránsito, combinando “todos los mecanismos, políticas e instrumentos diplomáticos” para agilizar las devoluciones y aliviar la presión sobre los sistemas nacionales de asilo.

Los líderes han puesto además el acento en la asistencia humanitaria como herramienta preventiva, apostando por actuaciones orientadas a contener los flujos desde el origen en colaboración con organismos como el ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones.

Asimismo, subrayan la necesidad de detectar oportunidades para “intervenciones específicas” que apoyen a las personas que lo necesitan y desincentiven las salidas desde sus países, al tiempo que se garantiza que las leyes nacionales e internacionales “estén protegidas contra los abusos”, de modo que “la asistencia pueda dirigirse a quienes la necesitan”.