El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comunicado este martes el arranque de un paquete de inversiones japonesas en territorio estadounidense valorado en 550.000 millones de dólares (464.330 millones de euros). Estas inversiones forman parte del acuerdo comercial cerrado el pasado mes de julio con el Ejecutivo de Japón e incorporan iniciativas en el ámbito energético y en el de los minerales críticos.
“¡Acabamos de lanzar nuestro enorme acuerdo comercial con Japón! Japón está avanzando ahora, de manera oficial y financiera, con la primera serie de inversiones en el marco de su compromiso de 550.000 millones de dólares para invertir en Estados Unidos, como parte de nuestro histórico acuerdo comercial para revitalizar la base industrial estadounidense, crear cientos de miles de excelentes puestos de trabajo en Estados Unidos y fortalecer nuestra seguridad nacional y económica como nunca antes”, ha recalcado en Truth Social.
El jefe de la Casa Blanca ha precisado en esa misma publicación que los fondos pactados con Tokio contemplan “tres proyectos tremendos en las áreas estratégicas del petróleo y el gas en el gran estado de Texas, la generación de energía en el gran estado de Ohio y los minerales críticos en el gran estado de Georgia”.
“La escala de estos proyectos es tan grande que no podrían llevarse a cabo sin una palabra muy especial: aranceles”, ha subrayado, antes de asegurar que la central de Ohio “será la más grande de la historia”, que la planta de gas natural licuado en el golfo de México --que él ha vuelto a nombrar como golfo de América-- “aumentará el dominio energético” del país, mientras que la planta en Georgia “pondrá fin a nuestra absurda dependencia de fuentes extranjeras”.
El mandatario estadounidense ha destacado que su país “está construyendo de nuevo, está produciendo de nuevo y está ganando de nuevo”. “Este es un momento muy emocionante e histórico para Estados Unidos y Japón”, ha considerado.
El anuncio, que supone un paso adelante en la relación comercial entre Washington y Tokio, llega en la antesala de la reunión fijada para el 19 de marzo entre Donald Trump y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en Washington.