El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado que no considera que Irán haya colocado minas en el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, ha defendido la contundencia de los recientes ataques, con los que, según ha explicado, han logrado destruir "todos" sus buques mineros "en una sola noche", alertando de que podrían llegar a adoptar represalias aún más duras.
"Destruimos casi todos sus barcos mineros en una noche. Ya llegamos al barco número 60. No sabía que tuvieran una Armada tan grande. Diría que era grande e ineficaz. Casi toda su Armada ha desaparecido en el fondo del mar", ha dicho en declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca.
Trump ha insistido en que la navegación a través del estrecho de Ormuz es ahora segura y ha animado a las compañías petroleras a seguir utilizando esta ruta estratégica. Paralelamente, ha vuelto a lanzar advertencias a Teherán. "Podría ser mucho peor (...) Los hemos golpeado más fuerte que cualquier otro país en la historia, y aún no hemos terminado", ha advertido.
"Ahora mismo han perdido su Armada, han perdido su Fuerza Aérea, no tienen antiterrorismo. No tienen radar, sus líderes han desaparecido, y podríamos ser mucho peores", ha advertido el presidente Trump, quien ha vuelto a alabar al Ejército estadounidense. "Son los mejores, el más poderoso del mundo", ha ensalzado.
En sus declaraciones, el mandatario ha sugerido además que Washington estaría ejerciendo cierta contención, ya que están dejando intactas "algunas cosas" que, según ha remarcado, podrían eliminar "en una hora" y cuya destrucción impediría a las autoridades iraníes reconstruir el país.
El estrecho de Ormuz permanece prácticamente sin tráfico marítimo desde el estallido de la guerra tras la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta situación ha obligado a varias compañías a reducir su producción y ha provocado que el precio del petróleo se haya encarecido en los últimos días en torno a un 5%, en paralelo a la escalada militar.