El Gobierno de Estados Unidos ha rechazado autorizar el regreso al país de una estudiante universitaria que fue deportada por equivocación a Honduras cuando se desplazaba para celebrar Acción de Gracias con su familia en Texas. La negativa se ha producido pese a que un juez federal instó a mediados de enero al presidente Donald Trump a “rectificar” en un plazo de 21 días, periodo que concluía el pasado viernes.
Según el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos, la joven, Any Lucía López Belloza, “parece inadmisible en los Estados Unidos” y sostienen que “dicha negativa se debe al hecho de que la solicitante estaba sujeta a una orden final de deportación y, por lo tanto, su arresto, detención y deportación estaban autorizados por el estatuto y la Constitución”, tal y como ha informado ABC News.
La fiscal federal Leah Foley ha calificado la solicitud de retorno como “inviable”. En su opinión, si López fuera enviada de nuevo a territorio estadounidense lo haría “sujeta a detención y expulsión inmediatas con base en una orden de deportación definitiva”. Foley ha añadido que el secretario de Estado carece de atribuciones legales para conceder visados de manera unilateral, lo que impediría también tramitar el visado de estudiante solicitado por la defensa.
La postura del Ejecutivo se conoce después de que, el 16 de enero, el juez de distrito Richard Stearns urgiera a Trump a “rectificar” el “error” cometido con la deportación de López. El magistrado recalcó que la “solución más sencilla” —y la opción que él mismo recomendaba— pasaba por que el Departamento le concediese un visado de estudiante “para que pudiera continuar con sus estudios mientras su status migratorio se resuelve”.
En su resolución inicial, Stearns otorgó a la Administración Trump un margen de 21 días para detallar cómo pensaba actuar y ofreció al Ejecutivo estadounidense “la oportunidad de rectificar el error que reconoce haber cometido en el aso de Any antes de emitir cualquier otra orden”.
Este pronunciamiento judicial se produjo en un contexto de creciente tensión social, en el que las protestas contra las medidas migratorias de Donald Trump se han intensificado en varios estados. Minneapolis se ha convertido en uno de los principales epicentros de estas movilizaciones, que se recrudecieron después de que un agente del servicio de inmigración y control de aduanas (ICE) disparase mortalmente en esta ciudad a Renee Good, una mujer de 37 años y madre de tres hijos.