El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado este lunes que, en su opinión, el sector petrolero estadounidense estaría en condiciones de poner "en marcha" proyectos de una escala mucho mayor que los actuales en Venezuela en un plazo inferior a 18 meses. No obstante, ha advertido de que ello implicaría "una enorme cantidad de dinero" que las compañías de Estados Unidos podrían recuperar a través de sus propios beneficios o bien siendo "reembolsadas" por la Administración Trump.
"Creo que podemos hacerlo en menos tiempo, pero será una gran inversión", ha manifestado Trump en una entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC, en la que ha recalcado que "se tendrá que gastar una enorme cantidad de dinero, y las compañías petroleras lo harán, y luego recibirán un reembolso de nosotros o de los ingresos".
A pesar de que el dirigente republicano ha evitado concretar cuánto capital sería necesario, ha insistido en que "las compañías petroleras gastarán una cantidad muy sustancial de dinero". Aun así, ha defendido que "les irá muy bien" y que, al mismo tiempo, "al país le irá bien".
Trump ha defendido además que "tener una Venezuela productora de petróleo es bueno para Estados Unidos porque mantiene bajo el precio del petróleo", incluso cuando el coste de la gasolina en el país norteamericano ha caído este lunes al nivel más bajo desde marzo de 2021, situándose en 2,81 dólares por galón (unos 63 céntimos por litro), de acuerdo con los datos de la AAA.
El mandatario ha explicado igualmente que, aunque su Gobierno no comunicó de antemano a las petroleras sus planes para capturar a Maduro, estas "sabían perfectamente" que se estaba preparando alguna acción. Ha añadido que mantiene contacto "con todas", pero ha rehusado dar nombres concretos, después de asegurar, la víspera, que "están listas para entrar" y "tienen muchísimas ganas".
Sus declaraciones se enmarcan en una entrevista en la que ha reiterado que se considera al frente de la situación en Venezuela y que su objetivo principal es "arreglar" el país, en particular su sector petrolero, más que impulsar una transición democrática, una opción que, hasta la fecha, ha optado por esquivar.