Trump se reúne este jueves con Lula en plena escalada de fricciones diplomáticas

Trump y Lula se verán este jueves en la Casa Blanca en plena escalada de tensiones por comercio, seguridad y la trama golpista ligada a Bolsonaro.

3 minutos

Publicado

3 minutos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá este jueves una reunión en la Casa Blanca con el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un momento en el que las tensiones entre Washington y Brasilia han vuelto a intensificarse. El encuentro llega después de que la aparente distensión lograda tras su conversación telefónica de diciembre de 2025, que siguió a meses de choques por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, condenado por su implicación en la trama golpista que intentó frenar el traspaso de poder a Lula en 2022, se haya visto de nuevo comprometida.

Un funcionario de la Casa Blanca ha confirmado a Europa Press que “Trump recibirá al presidente Lula este jueves en una visita de trabajo”. Según la misma fuente, durante la cita abordarán “cuestiones económicas y de seguridad de interés mutuo”.

La concreción de esta visita ha sido igualmente comentada por el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, que ha descrito la reunión como una ocasión para tratar de alcanzar un terreno común en torno al PIX, el sistema de pagos electrónicos desarrollado por el Banco Central de Brasil y comparable a Bizum en España. La Administración de Donald Trump ha reiterado en varias ocasiones sus críticas a PIX, al considerar que perjudica de forma injusta a compañías financieras y tecnológicas estadounidenses como Visa y Apple.

Pese a estas quejas, el ‘número dos’ del Gobierno brasileño ha expresado su confianza en que la cita sirva para rebajar la tensión en torno a un mecanismo que ha calificado como “un éxito”. “Brinda seguridad y representa un avance tecnológico que el mundo envidia”, ha destacado en declaraciones al portal brasileño G1, vinculado al diario ‘O Globo’.

Alckmin también ha ampliado el foco hacia el conjunto de la relación bilateral y ha insistido en que el país sudamericano “no es un problema para Estados Unidos”. “Lo que debemos hacer es lograr una situación beneficiosa para ambas partes, para fortalecer aún más la complementariedad económica”, ha señalado, aludiendo al comercio entre ambos países, deteriorado igualmente por el enfado de Trump con el juicio y la posterior condena a Jair Bolsonaro. Esta circunstancia llevó a Washington a imponer a Brasilia sanciones y aranceles todavía más altos que los aplicados al resto de países durante este segundo mandato del dirigente republicano.

Las fricciones, sin embargo, no se han limitado al terreno económico y tampoco será este el único aspecto que Lula y Trump tratarán en su reunión, tal y como ha adelantado la Casa Blanca al mencionar la inclusión de asuntos de seguridad en la agenda. El episodio más reciente de desencuentro se produjo tras la decisión de Estados Unidos, el pasado abril, de expulsar a un agente brasileño que había colaborado en la breve detención del exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), Alexandre Ramagem, quien huyó a territorio estadounidense en pleno proceso judicial que culminó con su condena a prisión por la misma trama golpista encabezada por Bolsonaro.

En respuesta a este movimiento, la Policía Federal brasileña retiró las credenciales diplomáticas a un agente de inmigración estadounidense destinado en sus instalaciones en Brasilia, una medida que Lula respaldó públicamente y tras la que expresó su deseo de que, una vez adoptada, las relaciones con Washington regresaran a la “normalidad”.

Las discrepancias entre el palacio del Planalto y la Casa Blanca, no obstante, se han dejado sentir también en otros frentes. Tres días antes de manifestar su voluntad de rebajar la tensión, el presidente brasileño arremetió contra su homólogo estadounidense por la ausencia de Sudáfrica en la lista de invitados a la próxima cumbre del G20 que tendrá lugar en Florida, y pidió a Alemania —durante su visita oficial al país europeo— que presionara a Washington para que rectificase.

Un mes antes de estas declaraciones, Lula había anunciado la prohibición de entrada en Brasil a Darren Beattie, asesor de Trump que planeaba visitar al expresidente Jair Bolsonaro en prisión. La decisión se adoptó como respuesta a las restricciones impuestas por Estados Unidos al ministro de Salud, Alexandre Padilha, en septiembre de 2025 con motivo de la Asamblea General de la ONU.