Trump viaja a Pekín para verse con Xi con el comercio, Taiwán y la guerra en Irán como telón de fondo

Trump viaja a Pekín para reunirse con Xi en una cumbre marcada por el pulso comercial, la tensión en Taiwán y la guerra abierta en Irán.

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El presidente de EEUU, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, antes de su última cita bilateral en Corea del Sur en octubre de 2025. Daniel Torok/White House/Planet / DPA

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emprende este miércoles rumbo a Pekín para una visita oficial en la que se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping. El encuentro estará dominado por las negociaciones comerciales y la tregua arancelaria, con la situación en Taiwán igualmente sobre la mesa y la guerra aún abierta en Irán como contexto de fondo.

Se trata de la primera visita de un presidente estadounidense a China en nueve años. El último viaje de este nivel fue también de Trump, que en noviembre de 2017 se entrevistó con Xi en territorio chino durante su primer mandato en la Casa Blanca. En esta ocasión, el dirigente norteamericano ha anticipado que aguardan “grandes cosas” a ambos países, tras varios días subrayando la buena relación personal que mantiene con el líder chino.

“Tengo muchas ganas de viajar a China, un país increíble, con un líder, el presidente Xi, respetado por todos. ¡Nos esperan grandes cosas a ambos países”, ha señalado en las últimas horas a través de sus redes sociales.

Entre los asuntos más delicados que planean sobre la cumbre figura la represión de la disidencia en China, con especial atención al encarcelamiento del opositor hongkonés Jimmy Lai. Trump ha mencionado en múltiples ocasiones su caso y ha adelantado que pedirá su excarcelación a Xi durante la reunión. Pekín, por su parte, ha reiterado que el activista es “el principal instigador” de los “disturbios” registrados en Hong Kong a finales de la década pasada, que desembocaron en su arresto en 2020.

La cuestión de Taiwán, isla sometida a la amenaza constante de una reunificación forzosa con la China continental, será otro de los puntos clave en la agenda de los dos dirigentes. Trump presume de su buena sintonía con Xi para recalcar que Pekín es consciente de que Washington no quiere ver cambios unilaterales sobre el estatus de la isla. El expresidente ha equiparado este escenario con las ambiciones territoriales de Rusia sobre Ucrania, insistiendo de nuevo en que la invasión no se habría producido de haber seguido él en el Despacho Oval.

“Si tienes al presidente adecuado, no creo que vaya a pasar. Estaremos bien. Tengo una muy buena relación con el presidente Xi y él sabe que no quiero que eso pase”, ha indicado sobre los posibles movimientos de China contra Taiwán.

China, por su parte, aspira a arrancar a Estados Unidos un compromiso más firme de no suministrar armamento a Taipei. “La firme oposición de China a las ventas de armas de Estados Unidos a la región china de Taiwán es constante y clara”, ha subrayado este mismo martes el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun.

Desde Pekín se recalca que la cumbre debe servir para un “profundo intercambio de opiniones sobre las principales cuestiones relacionadas con las relaciones entre China y Estados Unidos, así como sobre la paz y el desarrollo mundiales”.

En paralelo a esta visita histórica, Estados Unidos permanece inmerso en la guerra emprendida junto a Israel contra Irán, un conflicto que, tras seis semanas de ofensiva, ha derivado en una tregua indefinida y en negociaciones bloqueadas desde hace más de un mes. Los contactos discretos entre Washington y Teherán ponen de relieve sus diferencias sobre el programa nuclear iraní y sobre cómo reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, convertido en el principal foco de tensión en las últimas semanas.

China defiende priorizar la vía diplomática para poner fin a la guerra en Irán y, entre bastidores, ha trabajado con mediadores como Pakistán en una propuesta que subraya la coexistencia pacífica, el respeto a la soberanía nacional, el cumplimiento del Derecho Internacional y un equilibrio entre desarrollo y seguridad.

Aunque Pekín insiste en que “la prioridad absoluta sigue siendo evitar un reinicio del conflicto” en Irán, Trump ha remarcado en varias ocasiones que el cierre de Ormuz perjudica especialmente a China por su dependencia energética. A su juicio, este impacto debería empujar al gigante asiático a implicarse más en los esfuerzos para reabrir el paso, que Teherán mantiene clausurado y que está sometido además a un cerco de la Armada estadounidense para bloquear los puertos iraníes.

CUESTIONES ECONÓMICAS Y DELEGACIÓN COMERCIAL

En el plano económico, Trump y Xi abordarán en Pekín el estado de las relaciones comerciales entre las dos mayores potencias del mundo, tras la tregua arancelaria sellada en su anterior encuentro en octubre de 2025 en Busan, Corea del Sur.

Antes de la cita al máximo nivel, delegaciones de alto rango de ambos países, encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y por el vice primer ministro del Consejo de Estado chino, He Lifeng, mantendrán consultas económicas y comerciales en la vecina Corea del Sur.

Washington acudirá a estas conversaciones con la intención de que China incremente sus compras de productos estadounidenses, como aviones, carne de vacuno y soja, y facilite un mayor acceso al mercado chino a las compañías de Estados Unidos. Pekín, en cambio, insistirá en que se rebajen los aranceles que gravan sus exportaciones o, al menos, se prolongue la tregua pactada en octubre de 2025.

Las autoridades chinas también quieren que Estados Unidos relaje las restricciones a la importación de semiconductores por parte de empresas del gigante asiático.

Trump viajará a China hasta el próximo viernes acompañado de una amplia delegación empresarial. En ella figuran 16 altos ejecutivos de grandes multinacionales estadounidenses, entre ellos el consejero delegado de Apple, Tim Cook, y Elon Musk, fundador y máximo responsable de Tesla y SpaceX, aunque no estará presente el CEO de Nvidia, Jensen Huang.

Un funcionario de la Casa Blanca explicó a Europa Press que, junto a Musk y Cook, forman parte de la comitiva Robert Kelly Ortberg, CEO de Boeing; Ryan McInerney, de Visa; Larry Fink, de Blackrock; Stephen Schwarzman, de Blackstone; Brian Sikes, de Cargill, y Jane Fraser, de Citi.

La lista se completa con Jim Anderson, de Coherent; H. Lawrence Culp, de GE Aerospace; David Solomon, de Goldman Sachs; Jaboc Thaysen, de Illumina; Michael Miebach, de Mastercard; Dina Powell McCormick, de Meta; Sanhay Mehrotra, de Micron, y Cristiano Amon, de Qalcomm.

Llama la atención la ausencia de Jensen Huang, máximo ejecutivo de Nvidia, la compañía de mayor capitalización del mundo. La semana pasada, en una entrevista con la cadena CNBC, Huang aseguró que, si Trump le invitaba, consideraría “un privilegio y un gran honor” representar a Estados Unidos en la visita oficial a Pekín.